Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 24 Mayo, 2013

Hay que imprimirle nuevo rumbo al país. Pero los llamados a llevarlo a cabo no se encuentran en los partidos tradicionales, responsables del cataclismo que sacude las entrañas de la Patria


Droga, finanzas y política

Decía don Ricardo que “en Costa Rica no hay escándalo que dure tres días”. Pero hoy debemos decir que aquí cada tres días hay un nuevo escándalo y cada vez más grave.
Los escándalos en la época actual son la repercusión mediática de la corrupción incontrolable que ha carcomido a todos los estratos de la sociedad, comenzando por los de arriba.


Estos son los más difíciles de erradicar y castigar debido al poder financiero y político de que disponen, acrecentado con el control de poderosos monopolios mediáticos, cuyo poder es tal que, como lo dijo en tono desafiante el magnate Murdoch, es capaz de quitar y poner gobiernos en Gran Bretaña… y en otras latitudes.
Pero no es solo la dictadura mediática la que se ha convertido en un descomunal poder fáctico. Hay otros polos de incontrolable poder como los carteles que se nutren del contrabando de armas y drogas. Dado que manejan cantidades astronómicas de dinero, están en capacidad de influir en las finanzas mundiales y comprar sectores de la clase política.
En nuestro entorno, el narcotráfico encontró un terreno fértil, dado que Estados Unidos es su principal mercado (teniendo una población del 5%, consumen el 30% de la droga que se trasiega en el mundo).
En nuestra región se producen las principales drogas, con la excepción de la heroína cuyo principal productor es Afganistán. En esta zona de América se producen y comercian las principales drogas: en el Sur de Estados Unidos se cultiva la mayor cantidad de mariguana (por eso ya la OEA, manipulada por Washington, quiere legalizarla). La cocaína es producida en Perú y Colombia, pero comercializada por carteles de Colombia y México en connivencia con la mafia norteamericana y la complicidad de la DEA.
Los narcotraficantes están fuertemente armados, hasta el punto de que son actores protagónicos de las sangrientas convulsiones que hoy enlutan a los hermanos países de México y Colombia.
Esta preocupante realidad podría estar penetrando hasta los tuétanos la economía y la política nacionales. Hoy en Costa Rica hemos de reconocer con angustia y dolor que, en el ambiente que respiramos algunas veces, hay un inconfundible tufo a coca.
El escándalo que, con toda razón, ha provocado una avioneta usada en vuelos de altos personeros de este gobierno, debe preocuparnos a todos los ciudadanos que amamos este país y que somos los más.
Comienza una nueva campaña electoral. Más allá de la repercusión que estos escándalos puedan tener en su desarrollo y resultado final, todos los costarricenses bien nacidos sin distingos ni cálculos de ninguna especie, tenemos por deber patriótico que exigir un compromiso inequívoco por parte de la clase política, de transparencia y que lleguen hasta donde haya que llegar para que la ley caiga sobre los culpables y así iniciar la cirugía que la recuperación de la salud del cuerpo social requiere.
Hay que imprimirle un nuevo rumbo al país. Pero los llamados a llevarlo a cabo no se encuentran en los partidos tradicionales, responsables directos de este cataclismo que sacude las entrañas de la Patria.

Arnoldo Mora