Disfrutando el dolor
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Disfrutando el dolor

La Ruta de los Conquistadores estuvo especialmente dura

Luis Rojas
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“Es la más dura de las que he disputado”. Las palabras de Federico “Lico” Ramírez, en Playa Bonita de Limón, mientras era coronado como el nuevo monarca de la Ruta de los Conquistadores, reflejan lo que fueron cuatro días dolorosos para participantes y acompañantes de una inmensa caravana que atravesó el país de costa a costa.
La Ruta, que este año la logramos experimentar en un 80% de su recorrido, es una sonrisa al dolor, es un “vamos, vamos”, un “Go, go”, cuando las piernas parecen pesas y el camino eterno; es la angustia de ver a un competidor o motociclista tendido en el camino mientras todos pasan y aquél se queda, esperando la ayuda que ya viene.
La Ruta es ver a aquel campesino, casi que persignándose allá por Santa Rita de Turrialba, cuando vio pasar a una competidora de traje ligero pero voluntad de acero. Son los carros de la prensa, esquivando a un chapulín y quedando hundidos en el barro y luego ver a diez hombres del lugar, sembradores de papa que realizaban su labor en medio del frío y la lluvia, aportando sudor para sumarle al 4x4, 20 poderosos brazos que jalando del mecate resolvieron el problema.
Como siempre, nuestro clima se lució. Tomás Hidalgo, el español que vino desde Ibiza, una de las islas Baleares, a probar la Ruta nos la resumió: “Fuerte, linda, dura; pero señores, en este país cuándo sale el sol”, nos decía mientras le superábamos a la salida de Aquiares.
La Ruta también es cruel, y que lo diga aquella mujer que repartió dos pedacitos de algo que parecía piña a dos competidores, uno sin número, el otro con el doscientos sesenta y algo. El tipo sudaba, lleno de barro y cansancio pedaleaba hacia la meta, sin saber que su esfuerzo ya era inútil porque aquel acto espontáneo, de aquella mujer; madre, esposa, hermana… le había costado la descalificación.
La Ruta es ver a una profesional de la medicina siendo regañada, porque no hizo esto o aquello, verla refunfuñar contra su jefe y masticar un “Por qué tengo que aguantar esto” y contestarse a sí misma, “porque amo el mountain…”.
Adelante la competencia moría. Los punteros casi nadaron hacia la meta en un inundado “pantano” de entrada a Playa Bonita. Lico no ganó la etapa, pero sí la corona que fue suya prácticamente desde la primera jornada. A Federico los vimos como en sus mejores tiempos; todo terreno, todo esfuerzo, todo voluntad. Aún tenemos Lico para rato.
El francés Thomas Dietsch con todo y su primer lugar de Copa Mundo y del ranking del orbe, regresó a Europa solo con esa sonrisa que lleva estampada en el rostro, y como premio de consolación, el triunfo en la última etapa y su tercer lugar general.
Paolo Montoya fue el mejor después de Lico, le hizo bien su temporada en Europa, aunque no lo suficiente. El cuarto fue para Deiver Esquivel, a quien le pasaron la factura las dos primeras etapas; casi una hora perdida que le relegó al final. Juan Solís fue un buen sexto, para su primera Ruta y Alejandra Carvajal, una pequeña pero valiente tica que fue tercera en su rama y aunque muy lejana en el tiempo de las estadounidenses Susan Haywood, primera y su compatriota Louise Kobin, segunda, la nacional cumplió.
Se cierra así el telón de una Ruta que ha madurado y que aunque tiene muchos detalles que afinar, indudablemente seguirá creciendo.


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