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Mientras las tasas de interés siguen en alza, hay gente que está suprimiendo egresos no indispensables
Créditos e inflación castigan a la clase media

Este año la pobreza le arrebataría un 3,3% de población a la clase media, según un estudio de la Universidad Nacional

Eduardo Baldares
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No se descarta que pueda estallar una bomba de morosidad ante el aumento de la tasa básica pasiva.
Pese a tener dificultades para comprar los alimentos diarios, esta pareja de profesionales tenía una casa de cuatro cuartos, dos baños y medio y patio; dos carros y electrodomésticos caros.
Esta familia de clase media con un hijo pequeño cayó en créditos fáciles cuando las tasas bajaron a mínimos históricos desde mediados del año pasado. Pero cuando los intereses empezaron a subir desde abril anterior fue recortando gastos y llegó al punto en que tuvo que sacrificar algunos lujos.
La crisis familiar los llevó a tener que vender la casa y ahora alquilan. Se quedaron sin el carro más ostentoso e intentan conservar el más económico eliminando la televisión por cable, las salidas a restaurantes y la compra de ropa, mas no descartan venderlo también y recurrir al transporte público.
Este es solo uno de los casos que atiende Mario Castro, asesor de la organización Finanzas con Propósito, quien asegura que cada vez son más frecuentes y estrafalarios, lo cual refrenda Cynthia Zapata, directora de la Comisión Nacional del Consumidor.
Además de constatar que los casos de deudores desesperados tienden al alza, Zapata se pregunta dónde tienen la cabeza quienes piensan “en viajes y en cierto tipo de carros sin tener el arroz y los frijoles solventados”.
La situación de estas familias se puede resumir en números: De un 16,7% el año pasado, el nivel de pobreza habrá llegado al 20% para finales de 2008, arrebatándole un 3,3% a la clase media, según un estudio de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional.
Ante diversos factores que golpean y tienen abollada la economía nacional, muchos consumidores intentan sortear el aumento de precios sumado a la presión de deudas.
Estos costarricenses que no evaluaron bien sus posibilidades de pago futuras estarían entre el 43% de encuestados que aseguró a CID-Gallup haber dejado de hacer al menos una comida al día, debido al incremento en el costo de la vida.
Postergando para 2009 una posible reducción de la inflación, una de las formas de combatir el crecimiento de precios es desestimulando el consumo, por ejemplo subiendo las tasas de interés, pero esto podría propiciar un fuerte deterioro en los indicadores de morosidad en la banca comercial y en las entidades crediticias.
De ahí que se estén dando casos como los denunciados por Finanzas con Propósito, en los que los consumidores están teniendo que elegir entre comer o pagar el préstamo.
En el Banco Central de Costa Rica (BCCR) aseveran estar haciendo ingentes esfuerzos para reducir la inflación, pero también reconocen que es inminente “el crecimiento de los precios internos en 2008 a un nivel superior al objetivo planteado a inicios del año”, dijo Roy González, gerente general.
Así las cosas, el escepticismo cunde entre la población, pues el ente emisor tuvo que realizar una revisión de su programa macroeconómico y pronosticó que para 2008 la inflación en el país cerrará en un 14%, seis puntos por encima de la proyección inicial efectuada en enero, que era de un 8%.
Ahora, el BCCR postergó para 2009 bajar la inflación, pero la mitad de los encuestados por CID-Gallup considera que sus familias estarán financieramente peor el año entrante.
No se puede descartar que en Costa Rica ocurra un deterioro en los indicadores de morosidad en la banca comercial y en las entidades crediticias como resultado del incremento en las tasas de interés, aunque también estima difícil que la magnitud e impacto de ese comportamiento se traduzcan en un caos tan grande como el que sufre Estados Unidos, por ejemplo, “no solo por el tamaño del sector financiero local, sino porque el país no cuenta con un mercado desarrollado de titularización de hipotecas, en el cual resulte posible estructurar productos similares a los que dieron inicio a la denominada crisis subprime”, dijo González.
Otra diferencia fundamental con respecto a la crisis en Estados Unidos es que el país del Norte reaccionó después del estallido de la burbuja crediticia, mientras que aquí se intenta hacerlo de forma preventiva.
En Costa Rica la disminución de las tasas de interés y la afluencia de recursos externos puede haber propiciado también un crecimiento acelerado del crédito al sector privado, pero que no se encuentra tan concentrado en un sector específico de la economía (inmobiliario) y que no ha estado presente por un periodo muy prolongado; “los principales ajustes hacia la baja en las tasas de interés se presentaron hace menos de un año”, añadió González.
Ahora el panorama es muy diferente. “Algunas instituciones financieras adoptaron posturas más cautelosas frente al riesgo, lo que unido al incremento en el nivel de las tasas de interés, muy probablemente dará lugar a una merma en el ritmo de expansión del crédito al sector privado, al menos en los próximos meses”, prevé el economista Alberto Franco, lo cual fue confirmado por Stellio Bertossi, de Construcciones Generales de Costa Rica: “Ahora algunos desarrolladores locales no están siendo financiados con la facilidad de hace algunos meses”.
Para otros, también es factible que el daño ya esté hecho y sea solo cuestión de esperar el estallido.
Cuando se dio una masiva colocación de crédito —durante el segundo semestre del año pasado y comienzos de 2008—, la mayoría de clientes tenía un buen perfil de deuda dados la tasa de interés y el ritmo de crecimiento del ingreso real de entonces, pero quizás no se preguntaron qué pasará si las tasas subieran y el ingreso real se estabilizara, comentó Juan Muñoz, director de Gestión de Riesgo de Central American Money Market Brokers (CAMMB).
Los banqueros aducen que los riesgos se mitigan con un estricto apego a las normativas de control establecidas por los entes reguladores locales e internacionales, tal como especificó María del Milagro Herrera, gerente de Mercadeo de HSBC.
Asimismo, hay que tener sumo cuidado en la relación de asesores con los clientes y darles las mejores condiciones posibles, tomando en consideración las posibilidades de pago futuras en caso de cambios en las políticas financieras, porque “nuestros clientes son nuestros principales promotores”, adujo Luis Liberman, gerente general de Scotiabank.
Estaba claro que una oferta de crédito tan laxa necesariamente iba a manifestarse y con fuerza en mayores presiones inflacionarias. Pero lo hecho, hecho está.
Mientras tanto, con presión en su presupuesto familiar muchos costarricenses desean que el Banco Central cumpla sus objetivos, aunque los intereses crecientes y la comida cada vez más cara por ahora los tengan escépticos.




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