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Jueves 9 Junio, 2011

Costa Rica y Cuba: embajada clave

La designación de Hubert Méndez como embajador de Costa Rica en Cuba pondrá a prueba la tradicional política costarricense de defensa de los derechos humanos, que ha quedado en deuda en el caso de China. Desde que San José reanudó relaciones diplomáticas con Pekín, en 2007, la política costarricense en torno a los derechos humanos en China es decir, sobre las atrocidades, la intolerancia y la represión del régimen comunista chino ha sido la del silencio.
¿Son más importantes los derechos humanos de los cubanos que los de los chinos? Los favores de China a Costa Rica regalarle un estadio y comprarle bonos de su deuda externa taparon la boca en derechos humanos a la Cancillería costarricense, que anda tocando puertas de la comunidad internacional para conseguir votos y lograr una silla en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
El nombramiento de Méndez pendiente de asumir en La Habana confirmará si en Relaciones Exteriores hay un verdadero compromiso con los derechos humanos o si los síntomas surgidos con la cuestión china se convierten en grave enfermedad de la política exterior.
Méndez proviene de un sector radical, duro, de la izquierda costarricense. Costa Rica es un país libre y Méndez está en su derecho de escoger su preferencia política. Pero lo grave sería que sus tendencias ideológicas comprometan la política exterior costarricense en la defensa de los derechos humanos. Por trillos de la Cancillería costarricense corre la historia de que cuando Costa Rica les informó el nombre del nuevo embajador y les pidió el beneplácito para Méndez, las autoridades cubanas reaccionaron con sorpresa, reflejaron su extrañeza y comentaron en ámbitos diplomáticos que, por su ideología, el designado es de “los nuestros”.
Como servidor público de una nación que defiende todos los derechos humanos, Méndez debe demostrar que su embajada tendrá puertas abiertas para recibir, escuchar, atender y ayudar, a hombres y mujeres de Cuba, de la disidencia cubana que sean perseguidos y reprimidos por los hermanos Castro, con presidio político y tortura, por el único delito de pensar distinto al régimen comunista.
¿O Méndez, por ser de “los nuestros”, como le dicen representantes del régimen, cerrará la puerta a los opositores, posibles víctimas de las violaciones a los derechos humanos en Cuba, y será cómplice de la proclama comunista cubana que acusa a los disidentes de ser mercenarios pagados por el gobierno de Estados Unidos? Por razones obvias, los disidentes saben que son “no-gratos” en las embajadas de Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Libia en La Habana.
Costa Rica necesita una embajada activa en Cuba. Por un lado, impulsar la comunicación fluida y respetuosa con el régimen. Por el otro, abrirse a la disidencia les moleste o no a los que dicen que Méndez es de “los nuestros” y transmitir a San José todas las versiones de la realidad cubana, en una crisis complicada por una fracasada política de Washington (52 años de acoso y embargo) que sirve de pretexto a La Habana para prolongar la agonía basada en la intolerancia política, el unipartidismo, sin prensa libre y con un pésimo historial en derechos humanos
¿O Méndez, por ser de “los nuestros”, repetirá en Cuba, a nombre de Costa Rica, el trato hacia China?


José Meléndez
Periodista costarricense