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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Sábado 19 junio, 2010



CHISPORROTEOS


Dentro del concepto constitucional de independencia de los poderes del Estado, me pregunto si el Ministerio de Salud tiene derecho de darle órdenes a la Asamblea Legislativa.
No me extrañaría que alguien sostenga que sí, sobre todo desde que una dependencia del Poder Judicial (no el Poder Judicial mismo, concentrado en la Corte Suprema de Justicia), viene, basada en inconstitucionalidades que ella misma declara, dando órdenes a los otros dos poderes del Estado a diestra y siniestra (más siniestra que diestra), como cuando le ordenó a la Asamblea Legislativa que juramentara a un funcionario cuyo nombramiento estaba cuestionado y puesto en entredicho por una gran cantidad de diputados, que pedíamos la revocatoria del irregular nombramiento.
Me imagino que el que sigue es el Teatro Nacional, cuyas escalinatas no permiten a algunas personas, si no es con un enorme esfuerzo ¡y ayudas, subir a conocer el foyer, aunque para presenciar los espectáculos con comprar luneta o butaca se arregla el asunto, y sí convendría instalar comodidad para subir al tercer piso, que no afectaría la belleza ni la estructura del edificio. Pero debemos precavernos antes de que la Ministra de Salud le ordene al Teatro Nacional colocar rampas so pena de clausurarlo.
Todo es conforme y según. La protección con que todos estamos de acuerdo, de una minoría, no debe conducirnos a destruir ni a desfigurar edificios históricos. Repito: todo es conforme y según.
Es como el conflicto entre taxistas y porteadores. Nadie parece estar dándose cuenta de que lo que se está jugando allí es la libertad de trabajo, derecho humano básico, y que no puede prohibírsele a nadie que ejecute determinado trabajo porque una ley sólo se lo permite a otros. Hay que encontrar la manera de que los llamados porteadores puedan transportar gente en sus vehículos, con las limitaciones y reglamentaciones que la ley establezca, pero ninguna ley puede constitucionalmente decir que determinado oficio sólo pueden desempeñarlo determinadas personas, no con base en su preparación o capacidad sino en que llegaron primero.
Son problemas, éstos, que sólo la manifiesta incapacidad política y administrativa de la gradería de sol que se ha apoderado de las instituciones públicas, crea, mantiene y no resuelve.

Alberto F. Cañas
[email protected]



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