5 hábitos al conducir que desgastan más rápido su vehículo
Pequeñas acciones pueden acelerar el deterioro de frenos, llantas, suspensión y otros componentes de su auto
La forma de conducir influye directamente en cuánto tiempo pueden mantenerse en buen estado algunos de los principales componentes de un vehículo.
De acuerdo con Randall Agüero, especialista técnico de Autopits, estos hábitos cotidianos pueden acelerar el desgaste de frenos, llantas, suspensión, dirección y otros sistemas:
1. Frenar bruscamente
Las frenadas fuertes y frecuentes generan calor y fricción en el sistema de frenos, lo que puede acelerar el desgaste de las pastillas y afectar los discos.
Además, estas maniobras someten a un esfuerzo adicional a las llantas y componentes de la suspensión. Mantener una distancia prudente y anticipar las condiciones del tránsito permite realizar desaceleraciones más progresivas.
2. Pasar huecos a alta velocidad
Los impactos contra huecos, reductores y otras irregularidades del camino pueden afectar amortiguadores, rótulas, terminales de dirección, bujes, brazos de suspensión y aros.
Con el tiempo, estos golpes también pueden provocar desalineación y reducir la vida útil de diferentes piezas.
3. Conducir con la presión incorrecta en las llantas
Una presión menor a la recomendada aumenta la resistencia al rodamiento, puede elevar el consumo de combustible y genera un desgaste irregular.
Cuando la presión es demasiado alta, disminuye el área de contacto con el pavimento y puede afectar la estabilidad y el frenado.
La recomendación es revisar la presión al menos una vez al mes y hacerlo con las llantas frías, utilizando los valores indicados por el fabricante.
4. Ignorar ruidos, vibraciones o luces de advertencia
Un ruido al frenar, una vibración en el volante o una alerta en el tablero pueden ser señales de una falla que todavía puede atenderse antes de que afecte otros componentes.
Una revisión oportuna puede evitar que problemas en los frenos, suspensión o dirección terminen convirtiéndose en reparaciones más costosas.
5. Mantener el tanque casi vacío
Conducir habitualmente con el tanque cerca de la reserva puede someter a la bomba de combustible a un mayor esfuerzo, debido a que este líquido ayuda a lubricarla y disipar el calor.
Además, un nivel muy bajo aumenta la posibilidad de que sedimentos acumulados en el tanque lleguen al sistema de alimentación.
“Un vehículo bien mantenido no depende únicamente de visitar el taller. La forma en que se conduce todos los días influye directamente en cuánto duran sus componentes y en cuánto dinero deberá invertir en reparaciones a lo largo de su vida útil”, dijo Agüero.