Andrea Kader abrió su nueva tienda, un nuevo paso para consolidar su marca de moda en Costa Rica.
El espacio, que comparte con el restaurante Canapé, incluye su taller que permanecerá activo durante las mañanas para realizar ajustes y modificaciones en las prendas.
“Me tiene muy emocionada. Ya la gente no va a tener que hacer citas ni será complicado encontrarnos”, afirmó Kader.
La diseñadora también mantiene su apuesta por extender la vida útil de sus prendas mediante reparaciones y transformaciones.
Sus piezas cuentan con garantía de por vida para atender problemas como costuras sueltas.
Los ajustes por cambios en las medidas también pueden realizarse, con un costo adicional cuando corresponda.
“Quiero maximizar no solo el uso de la tela, sino maximizar la vida de la ropa”, explicó.
Una colección inspirada en emociones
Kader presentó recientemente parte de Mixed Feelings, una colección que explora la convivencia de emociones opuestas.
La propuesta parte de tonos blancos y grises y avanza hacia colores, parches, patrones y diferentes formas.
Utiliza la ropa para representar cómo una persona puede pasar por distintas emociones en cuestión de segundos.
La inspiración también surge de situaciones cotidianas, como recibir noticias felices y tristes dentro de un mismo grupo de WhatsApp.
“Es tratar de comunicar este sentimiento a través de la vestimenta”, señaló.
La colección utiliza principalmente telas de algodón y saldos textiles provenientes de Corea del Sur.
Kader también aprovecha los sobrantes de producción para crear accesorios y nuevos diseños.
Una residencia creativa con W Costa Rica Reserva Conchal
La diseñadora participó en una residencia creativa en W Costa Rica Reserva Conchal, una experiencia que el hotel realizó por primera vez.
Como parte de la iniciativa conoció distintos procesos internos relacionados con sostenibilidad, producción y manejo de residuos.
Uno de los recorridos incluyó la huerta, donde se producen tomates cherry, lechugas, hierbas y flores comestibles utilizadas en el hotel.
También conoció la planta de reciclaje y el proceso de compostaje de residuos utilizados posteriormente como abono.
W Reserva Conchal.
“Fue muy lindo ver todo ese proceso y saber que podrían traer las cosas de afuera, pero están creciendo una comunidad autosuficiente aquí”, comentó.
La experiencia además dio origen a una colaboración entre Kader y el W Costa Rica Reserva Conchal.
El hotel le entregó pequeños paños utilizados para retirar maquillaje, que la diseñadora transformó en bolsos mediante patchwork.
Kader aprovechó el tamaño de los materiales para crear las piezas y conservar detalles que permitieran identificar su origen.
La residencia concluyó con el Night Market, donde Kader presentó sus diseños junto con emprendedores locales.
El W Costa Rica está ubicado en una reserva natural de 2.300 acres, combina el ambiente de playa y surf con actividades de aventura, bienestar y contacto con la naturaleza.
Su ubicación permite acceder a destinos turísticos de la zona, incluido Tamarindo, reconocido por su cultura de surf.
La propuesta también incorpora elementos de la historia y cultura guanacasteca, con referencias a los pueblos chorotegas y sus artesanías.
La biodiversidad forma parte del entorno, donde conviven espacios de hospedaje, áreas naturales y experiencias relacionadas con la vida silvestre.
Su concepto busca integrar playa, naturaleza, cultura y el estilo de vida costarricense en una misma experiencia.
De Nueva York a Costa Rica
La relación de Kader con la moda comenzó durante su infancia, cuando diseñaba ropa para sus muñecas.
A los 12 años recibió su primera máquina de coser y comenzó a confeccionar sus propias piezas.
A los 18 años viajó a Nueva York para estudiar en Parsons y aprovechó esa etapa para trabajar en diferentes áreas de la industria.
Realizó pasantías, trabajó con estilistas.
En 2019 regresó a Costa Rica con la intención de permanecer temporalmente, pero comenzó a publicar sus diseños.
Las primeras ventas dieron paso al crecimiento de su marca y a un modelo basado inicialmente en piezas únicas.
Sin embargo, producir cada prenda desde cero dificultaba reproducir diseños y mantener un modelo rentable.
Por eso, Kader comenzó a explorar nuevas formas de trabajar con textiles naturales, saldos y sobrantes de producción.
“Lo que quiero con mi compañía siempre ha sido expresarme a través del diseño, pero más que todo concientizar a las personas”, explicó.
Expansión hacia Nueva York
La marca ya comenzó a venderse en Aret Studios, una tienda de Nueva York que también tiene presencia en Los Ángeles.
Por ahora, la capacidad de producción concentra la expansión en Nueva York, mientras la diseñadora prioriza consolidar su operación en Costa Rica.
También contempla explorar oportunidades comerciales en Ciudad de México.
“Yo me quiero comer el mundo, pero de a bocaditos”, comentó sobre su estrategia de crecimiento.