Viajar a la Isla del Coco: una experiencia posible más allá del buceo
Birdwatching Central America organiza expediciones reguladas con énfasis en historia natural y observación de aves
La Isla del Coco es uno de los destinos más enigmáticos de Costa Rica y del Pacífico Tropical Oriental. Aunque es reconocida internacionalmente como un paraíso del buceo, pocas personas saben que también es posible recorrer su territorio y explorar su riqueza natural terrestre.
Así lo afirma Serge Arias, CEO y fundador de Birdwatching Central America, quien desde 2020 organiza expediciones autorizadas al parque nacional.
“Todos los meses hay viajes de buceo, pero la gente no sabe que se puede caminar en la Isla del Coco, observar aves o incluso cumplir sueños personales como escalar el Cerro Yglesias o tomarse una foto en el rótulo del parque nacional”, explicó Arias.
Las expediciones que lidera la empresa cuentan con seguros y licencias respectivas. Hasta ahora se han realizado ocho viajes, y el próximo, programado del 29 de julio al 6 de agosto de 2026, será la novena expedición.
“Hemos llevado personas desde los 20 hasta más de 80 años. El mensaje es que visitar la Isla del Coco es posible y seguro, dentro de un marco regulado, siguiendo los lineamientos de las autoridades del parque nacional”, aseguró el fundador.
El itinerario incluye cinco días en la isla y actividades como caminatas científicas, observación de aves endémicas —entre ellas el pinzón de Isla del Coco y el cuclillo de Isla del Coco—, ascenso al Cerro Yglesias y recorridos por senderos históricos de la antigua colonia penal.
“Nuestro viaje está enfocado en la historia natural, aunque hay buceo opcional. A veces van parejas en donde uno camina y el otro bucea, pero nosotros queremos darle énfasis a la parte terrestre”, comentó Arias.
El costo de la expedición es de $4.400 por persona, más la tasa de parque nacional de $180. El cupo máximo es de 10 viajeros.
Con un trayecto de 36 horas en barco desde Puntarenas, la travesía incluye además la observación pelágica de aves marinas y especies marinas como delfines y ballenas.
El fundador de Birdwatching Central America resalta que la experiencia trasciende el turismo convencional: “Es una oportunidad única de conocer un sitio icónico, apoyar la investigación científica y vivir una aventura que mezcla exploración, conservación y el cumplimiento de sueños”.