Una promesa de alivio
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Una promesa de alivio

Un cambio en el sistema de semáforos para que 700 de los 2.500 existentes en el país sean sustituidos por aparatos inteligentes, es una promesa de aliviar, por este medio, al menos un poco el actual caos vial, que tanto perjudica especialmente a quienes deben atravesar el centro de la ciudad y ciertas vías donde se producen atascamientos.
El nuevo sistema, que significó una inversión de $4,7 millones, fue instalado en el casco central de la capital y en intersecciones de Montes de Oca, Pavas y Goicoechea, con la idea de que los conductores circulen fluidamente por esas zonas.
Mediante un sistema de cómputo y unos sensores se busca enviar información sobre la cantidad de vehículos circulantes por las vías mencionadas, a fin de ajustar los tiempos de cambio de luces de los semáforos cuando estas se vean recargadas y así favorecer el descongestionamiento.
Es deseable que el nuevo sistema, que entraría a operar el 22 de este mes, signifique realmente un cambio, en alguna medida al menos, en la agobiante situación que se experimenta en nuestras calles, convertidas en factores de deterioro sensible de la calidad de vida de quienes las transitan.
La población se encuentra ansiosa de que problemas como el caos urbano reciban atención y comiencen a verse resultados. Diversos factores se conjugan para crear el mencionado caos, como se sabe. La creciente delincuencia, los atascamientos, la contaminación del aire, entre otros, han convertido a nuestra ciudad en un centro en el que la población no desea permanecer y solo lo hace cuando la necesidad obliga.
La actual iniciativa, además de ser indispensable puesto que los actuales semáforos fueron instalados hace 30 años y lo recomendable era sustituirlos a los 20, llega en un momento en que estas y otras medidas se presentan como urgentes para recuperar, como se desea, el casco céntrico y de igual forma otros sectores de la ciudad sumidos en el deterioro por las causas antes mencionadas.

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