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Martes 19 Enero, 2010

¿Una campaña de altura y respeto?

El político, ante todo, debe ser un formador de ciudadanos. Pero ¿cómo puede un político ejercer una influencia positiva en los demás para aportar en su formación como ciudadanos y seres humanos? Muy simple, por medio de su ejemplo.
De la psicología aprendí un concepto que me impactó muy positivamente desde hace ya varios años. Esta ciencia detalla que la “Teoría de Modelación” explica cómo van aprendiendo los niños desde que nacen. Simple y sencillamente con base en la observación. Lo que los niños ven de los adultos, lo aprenden, sobre todo porque su lenguaje está en vías muy tempranas de desarrollo, así como sus capacidades de comprensión, de ahí que observando, van “imitando”, para ir generando las acciones que el entorno y sus necesidades les exigen.
Este proceso de aprendizaje queda tan inmerso en las personas, que incluso de adultos, seguimos utilizando la observación para aprender, evaluar, formar opinión, procesar lo que percibimos, etcétera.
Resulta muy lamentable que en el proceso político actual, varios partidos han decidido competir mostrando a la ciudadanía una forma poco ética y profesional de hacer campaña. En otras palabras, están formando ciudadanos basados en la “serruchada de piso”, en la ofensa, en la descalificación per se, y hasta en la personalización, fomentando el odio y conductas que no van en línea con lo que nuestros abuelos y padres nos enseñaron.
Con el mensaje que les están dando a los niños y a los jóvenes de cómo se hace la política, están formando directa o indirectamente, personas que en el futuro utilizarán estos bajos mecanismos, no solo para que cuando les corresponda discrepar de ideas o puntos de vista, lo hagan de esta forma, sino que también les están diciendo a las nuevas generaciones que una forma de “ganar” o de obtener votos, es mediante la ofensa, los prejuicios y el uso de lenguajes que desprecian la dignidad humana, y los más altos valores que han caracterizado a este país.
Todavía queda algo de tiempo para mostrar altura, sin importar qué ventaja lleva un candidato respecto al otro, porque lo que sí tengo claro, es que sería complicado tener un presidente de la República, que expresó sus desacuerdos y diferencias, despreciando a sus adversarios, porque puedo imaginar, así son sus valores.

Nelson Sibaja Mora
Administrador de empresas