Turismo lucha contra el temor tras terremoto
Enviar
Negocios en zonas afectadas cierran sus puertas por merma en visitación
Turismo lucha contra el temor tras terremoto

• Pérdidas por cancelación de tours hacia el Poás y sitios aledaños ascendería a $10.500 por semana, en el caso de un solo operador

Karen Retana
[email protected]

Los empresarios turísticos ubicados en las zonas afectadas por el terremoto no solo tendrán que lidiar con las pérdidas en la infraestructura de sus negocios, sino también intentan mitigar el miedo provocado por este incidente entre sus clientes.
Este hecho ya está golpeando las arcas de muchos complejos aledaños a la zona del epicentro, los cuales han cerrado sus puertas debido a la cancelación de reservaciones por el temor de los turistas.
Por ejemplo, un tour hacia el volcán Poás y el río Sarapiquí cuesta unos $88 por persona con transporte y alimentación. A raíz del cierre del parque, una sola empresa dedicada a este tipo de viajes dejó de percibir al menos $10.500 en lo que va de esta semana.
“Estamos haciendo una labor importante en mercadeo para utilizar rutas alternas que nos permitan ofrecer al visitante otras opciones turísticas ya que nuestro tour estrella —Volcán Poás-Río Sarapiquí— está cancelado hasta que todo se normalice”, sostuvo Daniel López, gerente de Ventas de la empresa Aventura Bosque Lluvioso de Sarapiquí.
La recaudación en el volcán también se ha visto afectada ya que a la fecha dejó de percibir unos $23.500, cifra que podría incrementarse debido a que durante toda la semana no recibirá visitantes.
No obstante, en Quebrada El Angel y Catarata de la Paz es donde la actividad turística se verá mayormente afectada, ya que el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) deberá reconstruir la carretera.
“Nos llevará meses reparar esta vía ya que dependemos de los análisis de los geólogos. Actualmente se está instalando una comisión para estos efectos; sin embargo, no tenemos certeza de cuánto tiempo nos llevará ni de cuánto será la inversión”, sostuvo Karla González, titular del MOPT.

Precisamente algunos hospedajes ubicados en las cercanías de la Catarata de la Paz estiman que en unos tres meses podrían reanudar sus operaciones, teniendo pronósticos positivos.
“El hotel está temporalmente cerrado, porque no hay accesos. Debemos hacer reparaciones en tuberías y algunas fisuras. Es posible que hasta dentro de unos meses se restablezca”, señaló David Mejía, funcionario del Departamento de Reservaciones del hotel Jardines de la Catarata.
Las pérdidas en la visitación de la catarata son cuantiosas. A diario se recibían unas 50 personas que realizaban el tour con un costo de $66, lo que representa unos $3.300 diarios en promedio.
Por el momento es prematuro contar con cifras de pérdidas en el sector ya que los esfuerzos se han enfocado en evacuar a los turistas, admiten en la Cámara Nacional de Turismo.
“La reactivación de la zona del epicentro dependerá del tiempo que tarde el MOPT en restablecer el paso. Hablaremos con Instituto Costarricense de Turismo (ICT) para ver cuál es el paso a seguir”, dijo Gonzalo Vargas, presidente de esta agrupación.
Sobre el tema se trató de obtener la reacción de Carlos Ricardo Benavides, titular de Turismo, sin embargo no respondió a los mensajes dejados en su celular.
En diciembre pasado Benavides había dado a conocer un plan de desarrollo turístico en esta zona, cuyo futuro ahora es incierto tras el terremoto.
Mientras que el ICT define acciones para reactivar las localidades afectadas por el desastre, diversas agrupaciones se organizan para evaluar las posibles alternativas para dinamizar la actividad turística. Por ejemplo, el viernes se reunirán miembros del Foro Regional de Turismo Sostenible de la Zona Norte para poner en marcha un plan de acción.
“La entrada tradicional por Heredia hacia la Zona Norte quedó incomunicada, por ahí recibíamos un número importante de turistas porque tenían mayor facilidad para entrar a Sarapiquí y La Fortuna. Sin embargo, tenemos rutas alternas”, comentó Diana Murillo, directora del Foro.
Si bien otros destinos, como Fraijanes y Sarapiquí, cuentan con accesos para la visitación y los daños estructurales en el hospedaje fueron mínimos, algunos empresarios reconocen que el temor es el principal enemigo para sus operaciones.
“Podríamos estar listos en unas cuantas semanas, pero no vamos a abrir ya que no tiene sentido, los turistas tienen miedo y esto nos va a perjudicar, preferimos esperar a que vuelva la calma”, señaló Isabel Vargas, gerente de la empresa Colinas del Poás.
Esta compañía se enfocará en realizar reparaciones en senderos, mejoras en el restaurante y reactivación de la pesca recreativa, ya que sus truchas murieron.
Entre tanto, ayer el Gobierno solicitó ayuda internacional a fin de solventar las necesidades en la zona.


Ver comentarios