Tres restaurantes que nos sorprendieron en 2015
María José Guzmán es chef ejecutiva y propietaria del restaurante Estación Atocha en Sabana Norte. Esteban Monge/La República
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El año que se fue nos dejó un sin fin de interesantes restaurantes recorridos. De entre todos seleccionamos tres, a manera de repaso por 2015, que nos sorprendieron positivamente y a los que bien valdría la pena regresar.

Son establecimientos que destacan ya sea por su atención, la filosofía e historia de sus creadores y desde luego porque ofrecen sabores que son un estímulo al paladar.

Un grato descubrimiento que nos dejó el año pasado en Buen Comer fue el restaurante La 22 Gastronomía. Contra toda lógica de mercado Orvieto Morales, su chef y propietario, abrió el establecimiento en Goicoechea, en una zona residencial, en lugar de establecerse en algún concurrido centro comercial, que abundan.

De su propuesta gastronómica destaca su libertad creativa. Esto significa que su menú, escrito en una pared del lugar, cambia según los productos frescos que encuentra en el mercado. Además su relación precio-producto es realmente muy atractiva.

Algo que no se puede pasar por alto es el chutney que Morales elabora con receta de su padre, al ponerlo sobre una carne hace de la experiencia algo memorable.

Naans & Curries en Curridabat es otra de esas agradables sorpresas gastronómicas. Su oferta de comida de la India es tan amplia que siempre hay que tomarse varios minutos para recorrer todo el menú.

Si se disfruta la carne entonces el cordero rogan josh (elaborado con tomate, cebollas, jengibre, hinojo y 16 tipos distintos de condimentos) debería ser el plato por excelencia para una primera visita. Su sabor es intenso y acompañado de arroz de jazmín hacen de la experiencia algo único.

Finalmente Estación Atocha en Sabana Norte es otro punto de visita obligada. La historia de María José Guzmán Mora, propietaria y chef ejecutiva, es tan sorprendente como el sabor de los platillos del menú.

Ella comenzó trabajando en un restaurante para generar ingresos para pagar sus estudios universitarios, al final encontró una pasión en la gastronomía. Años más tarde abrió Estación Atocha, un restaurante español que es referente en el país.

Antes de cumplir 30 años tuvo que aprender a sortear los problemas propios de este tipo de emprendimientos. Es un trabajo agotador, que en ocasiones la llevó al llanto, pero que ella no cambia por nada.

Una visita a este restaurante ofrece muchas posibilidades, entre ellas un platillo imperdible son las costillas de cordero. Carne suave, jugosa, sabor intenso y acompañadas de una salsa de mora que es como el sello del chef.

 

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