"This is it"
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“This is it”

Michael Jackson no pudo realizar su anunciado último concierto; sin embargo, el documental sobre las sesiones de ensayo para ese evento permite identificar pilares para el éxito de un equipo que pretende lograr un desempeño de clase mundial.
Centenares de bailarines acudieron a las audiciones y compitieron para trabajar con Jackson. Pese a que él tenía expertos que podrían haberse encargado de dicha selección, participó personalmente en la escogencia de sus nuevos compañeros porque quería estar seguro de que, por encima del talento, fueran compatibles con su filosofía de trabajo. Luego procuró conocerles y estar con ellos el mayor tiempo posible en las prácticas de las coreografías, demostrando con su presencia que él trabajaría tan fuerte como todos.
Se involucró directamente en los más mínimos detalles del concierto: iluminación, sonido, coreografías, escenografías, etc. Eso sí, en cada una de esas áreas tuvo directores a los que consultaba sus ideas y se esmeró por conocer las de ellos. Cuando necesitaba que hicieran cambios, explicaba las razones, confrontaba con respeto las ideas y así lograba el compromiso de todos por mejorar lo que hacían.

Una de las guitarristas siempre había tenido la ilusión de conocer a Michael. El la sorprendió asignándole ser solista en una de las melodías y le exhortó a lucirse, a adueñarse del escenario y a aprovechar al máximo ese momento. Lejos de servirse de sus colaboradores, puso su fama al servicio de ellos para retarles a expresar sus capacidades. Un líder sabe que su tarea es servir a su equipo para que éste se luzca, no al revés.
El baterista indicó que desde sus primeros años de vida admiraba a Jackson y que llegar a ser parte de su orquesta era lo máximo que le había ocurrido en su vida; pero que lo más sorprendente para él era la humildad de su ídolo para escucharle, pensar juntos los ajustes musicales, divertirse creando algo nuevo y percibiendo de Michael un gran respeto hacia su persona.
Los ensayos fueron tan rigurosos, que se produjo un documental, el cual se asemeja a lo que sería el concierto como tal. El compartir con su equipo en forma cercana, el hacer que sus colaboradores se lucieran, su pasión por los detalles y su humildad en el trato, estuvieron acompañados por la rigurosidad y exigencia en la calidad de la ejecución. Incluso, hasta el propio Ortega, director del concierto, argumenta que la creatividad de Jackson les retó a todos, permanentemente, a autocriticarse para innovar sin límites.
“¡Esto es todo!” Aunque con este título Michael se refería a que este sería su último concierto, a lo mejor estas lecciones quedan como legado y enseñanza sobre todo o mucho de lo que se necesita para alcanzar un nivel de desempeño, como equipo, de clase mundial.


German Retana
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