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Sector empresarial se alía con el Estado y organizaciones locales para detener abusos contra el ambiente
Tecnología apunta a detener tala

• Proyecto utilizará ubicación global y código de barras para mejorar controles

Ernesto José Villalobos
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Tecnología de ubicación global y de identificación de productos podría convertirse en aliado importante para detener la tala ilegal de los bosques costarricenses.
Una alianza entre el sector empresarial, las comunidades y algunas instituciones del Estado encontró la forma de aplicar las herramientas del geoposicionamiento (localización por radiofrecuencia) y el uso del código de barras, en el mantenimiento de árboles y por ende de bosques, dentro de áreas protegidas o de importancia biológica.
Dichas herramientas son aplicadas en una zona de poco más de 6 mil metros cuadrados, localizada entre los cantones de Moravia, Tibás y Goicoechea, y que apunta a convertirse en un corredor biológico protector de las cuencas de las quebradas Barreal y Chiquita.
El proyecto fue ideado por el biólogo Franklin Sandí, vecino del Residencial Los Colegios, y puesto en práctica por los alumnos del Liceo Laboratorio Emma Gamboa de la Universidad de Costa Rica (UCR), con el apoyo del grupo empresarial GS1, Costa Rica.
“El ejercicio consiste en marcar los árboles, algunos ya en edad adulta, con chips que son ingresados en un sistema que los mantiene ubicados en cualquier lugar del planeta. La etiqueta que se les coloca va acompañada de un código de barras con la información básica del espécimen, como edad, grosor y estado general, lo que permite llevar un control del crecimiento y abre la posibilidad de mantener un inventario de árboles”, explicó Marianella Araya, directora de Proyectos en Logística, de GS1.
El proyecto fue declarado de interés por el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet), lo cual ha permitido que se sumen otras entidades públicas.
De momento la Compañía de Fuerza y Luz se comprometió a donar los árboles para resembrar zonas que han sido arrasadas por desarrolladores inmobiliarios, y el Registr
o de la Propiedad inició la inscripción del sistema para homologarlo con similares de otras latitudes. Otros entes que apoyan la iniciativa son la UCR, la Universidad Nacional, el municipio de Moravia y el Museo Nacional, que llevará a cabo el control de los especímenes.
“El apoyo que ha recibido el proyecto significa que tenemos la oportunidad de que se instale en el país una forma de control que obligue a los madereros ilegales a dejar de arrasar los últimos bosques que quedan… es una excelente oportunidad para crear conciencia en las futuras generaciones sobre la importancia de la naturaleza”, puntualizó Sandí.
La gestión se basa en el principio de trazabilidad, que ya se aplica a productos de exportación y bienes cuyo valor demanda poder ubicarlos en cualquier lugar del globo. Una vez que los árboles sembrados alcancen un espesor razonable, el chip de etiqueta será sustituido por uno de “clavo”, que es prácticamente imposible de remover.
“Al entrar en operación un sistema como estos a nivel nacional, cualquier pieza que hubiera sido extraída ilegalmente activará una alarma al entrar en contacto con puntos de control que habrá sobre carretera, sin necesidad de que haya presencia de inspectores; esa es una de sus principales fortalezas”, agregó Alfonso Barrantes, director de la Oficina Nacional Forestal.

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