Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 15 Abril, 2011


Sociedad de obesos

La obesidad era una característica de las sociedades opulentas, ahora ya está entre nosotros. Nuestra sociedad tiende a la obesidad y está atacando con fuerza a nuestra niñez y juventud.
En Estados Unidos, donde un tercio de los niños y adolescentes tienen sobrepeso o padecen obesidad, es Michelle Obama quien dirige la lucha nacional contra esta epidemia. Por otra parte, México tiene un 40% de obesidad infantil, ocupando el primer lugar en el mundo según la Unicef en esta categoría.
El grupo Forbes clasificó a los países de acuerdo al porcentaje de obesidad y sobrepeso de su población de 15 o más años. Estados Unidos ocupa el primer lugar con un 74% (antes se clasificaban países pequeños). De acuerdo a este estudio Costa Rica tiene un 55,8% de población con este problema.
Los países más pobres del mundo presentan bajos índices de sobrepeso, probablemente porque su problema se ubica en la desnutrición, como es el caso de Honduras, Haití, China, India, Somalia, entre otros. La única excepción es Japón, un país rico y con baja obesidad (22%), una vez más se transforma en un buen referente para formular políticas en este campo.
Los países europeos están también alarmados, la mitad de los adultos y uno de cada cinco niños sufren de exceso de peso. Algunos factores clave que indican como causa del problema son la modificación de los patrones alimenticios, incluyendo el consumo de bebidas y alimentos de alto contenido energético y poco valor nutritivo, el alto porcentaje de grasas, el exceso de sal y azúcar.
Hay que agregar que la vida sedentaria, en que la TV y el Internet son sus aliados, constituye la otra parte del “cóctel”.
En Costa Rica, hace un año el director del Hospital Nacional de Niños indicaba que la obesidad y sobrepeso infantil ha seguido avanzando en la última década y que cubría entre el 20% y 30% de la población infantil.
Lo más preocupante es que la obesidad es una fuente de enfermedades de alto calibre como la diabetes tipo 2, presión arterial, colesterol, además del efecto emocional para quien la padece. Sin hablar de la cuantiosa cantidad de dinero que le cuesta al país la cobertura de estas enfermedades.
Este problema es de tales dimensiones que dejó de ser solo individual o familiar. El desafío implica una cruzada nacional con un fuerte liderazgo y un plan intensivo que se enfoque especialmente en los grupos vulnerables: los niños y adolescentes, fácil presa de la comida chatarra.
Lo bueno es que se trata de un problema reversible y así como tratamos de cuidar árboles, animales… deberíamos empezar a tomar en serio el cuidado de nuestros niños y jóvenes.
Hay países que están abordando con seriedad el tema, con legislación, acuerdos y medidas concretas, estos referentes son muy valiosos.
Hay que iniciar una gran cruzada nacional por nuestras nuevas generaciones… antes de que nuestro espejo sea la isla de Nauru, donde de sus 13 mil habitantes el 95% contrajo la epidemia, hasta alcanzar el primer lugar de obesidad mundial.

Arturo Jofré
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