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Auge crediticio podría convertirse en pesadilla morosa
Sobreendeudamiento infla burbuja de morosidad

• Facilidades de crédito aumentan riesgos de una crisis de morosidad con efecto dominó en la economía nacional
• Crece la cantidad de denuncias ante Comisión Nacional del Consumidor por incapacidad de pago

Eduardo Baldares
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Una pareja soñaba con paseos paradisíacos, pero muy pronto se vio succionada por el infierno de las deudas.
Aunque esta familia no tenía plata ni para comer, asfixiada por otros créditos para vivienda y vehículo, igual se comprometió a cancelar cuotas mensuales fuera de su alcance, por lo que obligada por el hambre tuvo que pedir ayuda.
“Es increíble. ¿Dónde tienen la cabeza estas personas? ¿Cómo pensar en viajes y en cierto tipo de carros sin tener el arroz y los frijoles solventados?”, se preguntó Cynthia Zapata, directora de la Comisión Nacional del Consumidor.
Afortunadamente esta historia de la vida real tuvo un final feliz, porque entre la firma y el pedido de auxilio no habían transcurrido los diez días del periodo de retractación, por lo que se pudo dar marcha atrás con el trámite. Limitada por las otras deudas, a esta familia al menos le alcanzó para el gallo pinto del día siguiente.
Pero no todos tienen tanta suerte, ni la oportunidad de rectificar. “Hay casos en los que no podemos hacer nada, porque no podemos darle trámite a una denuncia cuando un consumidor incumple un contrato que posiblemente no leyó, pero sí firmó”, reconoció Zapata, quien recomienda leer la letra menuda, así sea con lupa.
Los arrepentidos tardíos son los que pierden casas, carros o ven como les embargan su salario o les cobran delante de sus compañeros de trabajo. Estos morosos no pueden ni dormir en paz porque los llaman en la madrugada cobradores de pocas pulgas, quienes durante el día acosan, les respiran en la nuca.
Mientras las tasas de interés descienden por un tobogán las entidades bancarias se enfrascan en una guerra de promociones crediticias y lanzan anzuelos que muerden cada vez más costarricenses, en muchos casos sin tener en cuenta ninguna de las partes la capacidad de pago futura del deudor. Es decir, sin considerar el riesgo.
Casas, carros, viajes, cirugías para achicar o agrandar partes del cuerpo, televisores y hasta zapatos tenis, casi cualquier cosa se puede adquirir por la vía crediticia.
Ante la posibilidad de un cambio en las condiciones actuales del mercado financiero, esta situación le va dando forma a una potencial burbuja de morosidad.
Así sucedió en Estados Unidos, hoy en recesión. Allá se libró una batalla de créditos y la gente se endeudó, pero después no pudo pagar, perdió sus bienes y estos pasaron a manos de las entidades financieras y muchas de estas quebraron al devaluarse las propiedades por exceso de oferta.
“¿Qué pasaría si las tasas subieran y el ingreso real se estancara? Pues sencillamente habría una menor posibilidad de pago y a los bancos no les quedará otra más que liquidar créditos contra estimaciones de pérdidas y adjudicarse garantías hasta donde les sea posible. Es un peligro real”, razona Juan Muñoz, director de gestión de riesgo de Central American Money Market Brokers.
De hecho, aun cuando las tasas se mantienen a la baja, hay quienes están abusando del endeudamiento y lo sienten desde ya. “Nos llaman todos los días y cada vez en mayor cantidad para preguntarnos cómo dejar de pagar, pero no podemos hacer más que recomendarles que la próxima vez se informen bien, que lean las cláusulas y se cercioren de entenderlas. Y es que una vez pasado el periodo de retractación solo hay una salida: Pagar. El tico está hipotecando su futuro”, insistió la directora de la Comisión Nacional del Consumidor, avalada por los siguientes datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras: Al menos 1 millón de deudores mantiene créditos por casi ¢5 millones de millones y en total la cartera atrasada o en cobro judicial es de ¢367 mil millones.
El riesgo va más allá de cada familia que calculó mal sus posibilidades de endeudamiento, pues una masiva incapacidad de pago afectaría la economía nacional. “Una crisis de morosidad crediticia hace que los bancos pierdan utilidades y patrimonio, los hace más vulnerables y débiles, por lo cual el público puede perder confianza en ellos y generar problemas de liquidez. Adicionalmente, una oferta de crédito como la actual se manifiesta con fuerza en mayores presiones inflacionarias”, explicó Muñoz.
Lo esencial es tener cuidado con el tipo de crédito que adquieren los consumidores, “especialmente con el tipo de tasas flotantes. No se dejen llevar por la cuota inicial más baja, sino por la forma brusca y acelerada en que podrían subir y cerciórese de que pueda hacerles frente a los compromisos adquiridos. Nunca está de más buscar asesoría profesional independiente en materia de inversiones, más allá de las entidades que le quieren vender”, recomendó Fernando Estrada, analista financiero de Aldesa.
¿Hasta qué punto es posible que cambien drásticamente las condiciones del mercado? Es un hecho. La situación de Estados Unidos, adonde va un 50% de nuestras exportaciones y de donde proviene la mayoría de la inversión extranjera directa, tarde o temprano se reflejará en Costa Rica, por lo que Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del Banco Central, ha clamado por “prudencia y más prudencia” a los bancos en guerra por colocar créditos y a los ticos hambrientos por adquirirlos
“Banqueros y autoridades encargadas de la regulación y supervisión del sistema financiero tienen claro que la calidad de las carteras crediticias se pondrá a prueba cuando se desacelere la economía, suba el nivel de las tasas de interés o comience a flotar el tipo de cambio, producto del enfriamiento económico de Estados Unidos”, reflexionó Alberto Franco, socio consultor de Ecoanálisis.
Así que si tiene una deuda, procure pagarla, porque si bien no le pueden quitar los centímetros agregados o liposuccionados a su cuerpo, sí pueden embargarle su salario.
Recuerde, lo primero que debe tener muy en cuenta es su capacidad de pago en el evento de que las tasas de interés aumenten.“¿Cuán comprometido se vería su presupuesto familiar si la tasa de interés aumentara en cinco o diez puntos? Los bancos tienen que ayudar a realizar estos cálculos, de lo contrario a ellos les rebotaría la potencial morosidad que podrían estar incubando”, concluye Muñoz, para quien no se trata de satanizar los créditos, sino de tener claro que los excesos son inconvenientes.
“Los créditos son de gran ayuda… si se utilizan responsablemente, pero la decisión final de cómo usarlos depende exclusivamente de cada persona. Sería bueno que acudieran a profesionales en asesoramientos financieros”, finalizó Estrada.







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