Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 9 Febrero, 2009

Servido en bandeja de plata

Claudia Barrionuevo

En bandeja de plata me sirvieron el tema de hoy. Y en exquisitas bandejas de plata deben haber servido la comida que degustaron los altos funcionarios de diversas instituciones que se ocupan de la erradicación de la pobreza.
Aunque al principio se dijo que eran seis las personas que asistieron al Restaurante Cerruti en Escazú, posteriormente se informó que se trataba de 11. ¡Qué alivio! No se pagó entonces más de ¢100.000 por persona sino un poco menos de 60 mil. Una bicoca.
Supongo que los comensales se lavaron las manos antes de comer. Lo que es seguro es que se las lavaron ahora. Porque fue la junta directiva del Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi) la que pidió en bandeja de plata la cabeza del gerente de esa entidad, Ennio Rodríguez.
La Ministra de Vivienda y presidenta de la junta directiva del Banco, junto con dos de sus directivos, participaron en el “frugal” almuerzo.
Frotándose las manos con pañito de lino, doña Clara Zomer aduce que no escogió el sitio, que les fue informado a último momento y que no sabía cómo se iba a pagar la cuenta.
El presidente del IMAS José Antonio Li —no tan elegante— se secó las manos con un paño rústico, manifestando que “se hizo tragada la comida, porque tenía otra reunión”. Para “tragarse” una comida tan cara, mejor “tirarse” un taco tico.
No se trataba de una celebración según doña Clara, pero al parecer pidieron una botella de champán.
El motivo del encuentro era hablar del traspaso de una finca para la erradicación de los tugurios. Obviamente uno no va a hablar de temas sociales tan sensibles en una soda del mercado comiéndose un tostel.
Es lógico, además, que estas reuniones bañadas con vinos franceses sean justificadas como gastos de representación. ¿A quién representaba el señor Rodríguez? ¿A los pobres de los tugurios?
Don Ennio, que al no haber obtenido una curul por la UPC en las elecciones pasadas, había ganado como premio de consolación la gerencia del Banhvi, justificó su renuncia argumentando que “de ninguna manera voy a permitir que una polémica sobre gastos de representación se convierta en una excusa para desviar la atención y las energías”. Sin comentarios.
No nos preocupemos por los fondos públicos: apenas se destapó la noticia, el ahora ex gerente de una de las instituciones que deben ocuparse de la pobreza, reintegró el dinero. Y si no se descubría el monto de la factura, ¿igual lo hubiera hecho? No lo sabremos jamás.
¢627.177 es una cifra exorbitante para un almuerzo. Pero bueno, el que los pueda pagar que los pague con su propio dinero, no el de los demás, y para otro tipo de “celebraciones”, no la de la erradicación de la miseria.
Mientras tanto, el capitán del barco ve cada vez más lejana su llegada a buen puerto. Las propuestas más importantes de la campaña fueron la reducción de la pobreza, la lucha contra la corrupción y la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre América Central y Estados Unidos.
Ninguna de las tres han sido servidas en bandeja de plata. Ni de plástico. No han sido servidas.

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