¿Cuándo la dirigencia del Alajuelense sanciona a Alejandro Bran y a Kenneth Vargas, separándolos del primer equipo, castigándolos económicamente y obligándolos a entrenar con el Alto Rendimiento, no se está autocastigando como equipo?
Citamos los casos de Alejandro y Kenneth por ser el último, pero la interrogante va para los dirigentes de todos los equipos, que en casos similares de indisciplina de jugadores, toman decisiones idénticas a la de los manudos.
Desde luego que los futbolistas que cometen actos de indisciplina tienen que ser sancionados. No pedimos perdón ni absolutoria para ellos.
La interrogante es que, al separarlos del equipo por decisión propia de los patronos, estos se están auto castigando, dejando al técnico del equipo sin poder contar con los futbolistas por un acuerdo interno del club.
En otras palabras, Bran y Vargas se “portaron mal”, y don Joseph Joseph, sus compañeros de directiva y el gerente deportivo Carlos Vela, “castigan” a Óscar Ramírez, quitándole a los futbolistas por tiempo indefinido.
Ya vimos el ridículo que hizo el Alajuelense en el segundo tiempo frente al Herediano, que lo arrolló, le pasó por encima, lo derrotó y le pudo meter seis goles.
Repetimos y reiteramos.
No se trata de perdonar a los jugadores indisciplinados.
Se trata de analizar si es correcta la decisión, en este caso de la dirigencia del Alajuelense, de “quitarle” a su técnico un futbolista como Alejandro Bran, (Kenneth está lesionado) de un equipo que tiene lesionados a Alexis Gamboa, Malcom Pilone y Jeison Lucumí, todos hombres de retaguardia. Sabemos que la lesión de Gamboa, obliga a Aarón Salazar a bajar como defensor central. Luego se lesiona Van der Putten, el “Machillo” sufre carencia de figuras, mientras Alejandro Bran, castigado, mira el juego reposando en su apartamento.
¿Tiene esto lógica y sentido?
Mi respuesta es negativa.
Claro que todo esto cambia, si la borrachera fue la noche antes del partido.
La sanción para deportistas indisciplinados debe ser básicamente económica. Que les duela y afecte sus bolsillos. Se les puede sancionar, rebajándoles tajadas de los premios económicos.
En fin, buscar nuevas medidas de sanción, que no sean separarlos del equipo, porque esta decisión significa vacaciones para el indisciplinado y un castigo al técnico del equipo, al dejarlo sin futbolistas que sin ser indispensables, ocupa urgentemente para los partidos.



































