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Sarkozy trata divergencias con Putin

Países difieren en asuntos como el proyecto nuclear iraní y los problemas en Kosovo

Moscú
EFE

Nicolas Sarkozy, presidente francés, llegó ayer a Moscú en su primera visita en calidad de jefe de Estado dispuesto a resaltar los puntos de coincidencia y limar las discrepancias ente Rusia y Francia.
Del aeropuerto Sazkozy se desplazó a la residencia presidencial rusa de Novo-Ogariovo, a las afueras de Moscú, para una reunión informal con Vladimir Putin, jefe del Kremlin.
“Francia fue, es y, espero, seguirá siendo uno de nuestros socios prioritarios en Europa y el mundo”, dijo Putin al dar la bienvenida a su visitante.
Sazkozy respondió que “Francia quiere conocer a Rusia y ser un amigo” y añadió que las “firmes convicciones” de Putin y las suyas propias ofrecen una buena posibilidad para “entenderse uno al otro”.
Ambos líderes no tardaron en hallar una sintonía personal, pues en medio de la conversación empezaron a tutearse, según la agencia Interfax.
Putin invitó a Sarkozy a cenar juntos y se sentó personalmente al volante de su limusina, pero se olvidó de enchufar los faros, por lo que los periodistas compararan su manera de conducir con la del personaje de la película “Taxi” de Luc Besson.
Sarkozy conoció a Putin en la última cumbre del G8 en Alemania, pero ya en la primera conversación telefónica, tras su victoria electoral en mayo, le expresó su deseo de establecer “un diálogo franco, con confianza y regular”.
La visita de Sarkozy “es incluso más importante para Rusia, pues Francia en los últimos meses ha intensificado su actividad política internacional”, comentó un portavoz del Kremlin, quien mencionó la existencia de “diferentes enfoques” en algunos asuntos. En París, David Martinon, el portavoz de la Presidencia, afirmó que Sarkozy “está convencido de que se puede hablar con franqueza a los amigos, tanto de los puntos de acuerdo como de los desacuerdos”.
“Creo que (Sarkozy y Putin) hablarán más de cuestiones geoestratégicas, que de economía”, señaló el embajador francés en Moscú, Stanislas de Laboulaye.
Citó en concreto los problemas de Irán y Kosovo, en los que las posturas de ambos países difieren, pues Moscú se opone a las nuevas sanciones que propone París para obligar a Teherán a que renuncie al enriquecimiento de uranio, y rechaza la independencia tutelada de la provincia albanesa de Serbia que defiende Occidente.
Sarkozy adelantó sus enfoques en una entrevista con el diario gubernamental Rossíiskaya Gazeta, en la que instó a Occidente a asumir con tranquilidad que Rusia vuelva a ser una gran potencia.
“El estatus que Rusia ha vuelto a recuperar debe ser visto con tranquilidad, pues a cambio le permitirá asumir la responsabilidad que acompaña su legítima aspiración de ser una gran potencia”, dijo.
Añadió que en ese contexto también espera de Rusia “una aportación importante y positiva al arreglo de los desafíos que plantea la actualidad”.
Sarkozy calificó a Putin como un hombre “pragmático, amante de su país, libre de la coquetería y el dogmatismo”.
Esas cualidades “deberán ayudarnos a hallar un lenguaje común en las cuestiones internacionales más importantes”, dijo el presidente francés, y destacó entre ellas Irán y Kosovo.
“Un Irán con armas nucleares no puede ser admisible para Francia”, dijo, y calificó la crisis iraní como “sin duda la más grave de todas las conocidas”.
Según Sarkozý, “es imprescindible hacer todo lo posible para no limitarnos a la catastrófica alternativa de la bomba iraní o el bombardeo de Irán”.
“Entre la resignación y la guerra, palabras que no son de mi vocabulario, está la posición responsable: endurecer las sanciones a fin de entrar en razón a Irán”, insistió.
También indicó que “Rusia declara su propósito de que el mundo sea multipolar, con más espacio para los países emergentes.
“Francia comparte ese enfoque y aspira a que Europa se convierta en uno de esos polos, en protagonista que pretenda y sea capaz de hacer una aportación decisiva a la seguridad y la estabilidad internacionales”, destacó.
Sarkozy, cuyo país presidirá la Unión Europea (UE) en el segundo semestre de 2008, insistió en la necesidad de que “los europeos asuman la responsabilidad por la seguridad y la defensa”, que “los (norte)americanos entiendan que ese es el sentido de la historia” y que “Rusia comprenda que esos cambios no apuntan contra ella”.
“El mundo puede ganar mucho de una cooperación más desarrollada y sistemática entre Europa y Rusia, en particular en materia de defensa y seguridad”, recalcó.
Según el Kremlin, entre los asuntos espinosos de la cumbre están, además de Irán y Kosovo, el escudo antimisiles de Estados Unidos y la salida de Rusia del Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa, así como las relaciones entre Moscú y la UE y su cooperación energética.
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