El aumento de la tensión social, los conflictos interpersonales y los problemas para manejar el estrés han puesto la salud mental en el centro de la discusión pública en Costa Rica.
Ante este panorama, Nubia Alzate, psicóloga y psicoterapeuta, pide reconocer el bienestar emocional como un elemento fundamental para la convivencia, la productividad y la calidad de vida.
Y es que, según la especialista, las manifestaciones son cada vez más visibles en distintos ámbitos de la vida diaria.
Irritabilidad, discusiones familiares, dificultades en el trabajo, reacciones agresivas en carretera, ansiedad, depresión y agotamiento emocional forman parte de una realidad que afecta a una parte importante de la población.
La salud mental no debe entenderse únicamente como la ausencia de enfermedad, pues está relacionada con la forma en que las personas piensan, gestionan sus emociones, enfrentan conflictos y se relacionan con quienes las rodean, de acuerdo con Alzate, quien también es directora fundadora de la Clínica Integrada en Psicología, Psiquiatría y Pedagogía.
La preocupación coincide con la reciente presentación de la Política Nacional de Salud Mental 2024-2034, impulsada por el Ministerio de Salud con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud.
El documento identifica desafíos como el consumo de sustancias psicoactivas, la violencia y el suicidio, y plantea la necesidad de fortalecer la prevención y la atención oportuna.
Para la especialista, muchas conductas agresivas tienen detrás factores emocionales que no han sido abordados.
Estrés acumulado, frustración, desesperanza, traumas o falta de espacios para procesar experiencias difíciles pueden influir en la manera en que las personas reaccionan ante situaciones cotidianas.
El impacto también se extiende al ámbito laboral. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año se pierden cerca de 12.000 millones de días laborales por depresión y ansiedad, con efectos directos sobre la productividad.
A esto se suma el burnout o agotamiento laboral, asociado al estrés crónico no gestionado adecuadamente.
Frente a este escenario, Alzate sostiene que las empresas deben adoptar estrategias preventivas que incluyan capacitación en manejo del estrés, detección temprana de señales de agotamiento, canales seguros de comunicación y acceso a apoyo profesional.
También destaca la importancia de la introspección y de buscar ayuda antes de que los problemas emocionales evolucionen hacia una crisis.
En ese sentido, considera que Costa Rica necesita fortalecer la educación sobre salud mental, ampliar el acceso a servicios especializados y reducir el estigma asociado a solicitar apoyo psicológico.
"La salud mental es una responsabilidad personal, familiar, empresarial y social. Cuando una persona logra comprenderse mejor, regular sus emociones y relacionarse de forma más sana, no solo mejora su vida; también mejora el entorno que la rodea”, concluyó Alzate.