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Robots más amistosos se integran en los trabajos

Bloomberg | Viernes 27 diciembre, 2013

Los equipos de robots y humanos combinarían la fuerza de las máquinas con la capacidad de los empleados para ver sentir, tocar y pensar: cualidades imposibles o demasiado costosas de reproducir mecánicamente. Bloomberg/La República


Robots más amistosos se integran en los trabajos

 

Los robots y los seres humanos, durante décadas mantenidos separados en los pisos de las fábricas, están acercándose poco a poco unos a otros.
Después de años de aislar a los robots por motivos de seguridad, algunas compañías han encontrado la forma de ponerlos junto a las personas, con materiales livianos y nuevos sensores que permiten a los ingenieros construir máquinas que pueden ser socios de los empleados o que incluso estos pueden usar en el trabajo.
“Típicamente armábamos esos grandes portones para mantener a la gente y los robots separados”, dijo Scott Whybrew, director de sistemas de ingeniería de vehículos en General Motors Co. “Pero la robótica segura para las personas permite a los robots trabajar lado a lado con los humanos”.
Las máquinas “amistosas” para los seres humanos tienen el potencial de propulsar un mercado global de robots que en 2012 fue estimado en $8.700 millones. BMW está probando modelos que algún día podrían colaborar con los trabajadores, en tanto GM desarrolló su “roboguante” para darles a los empleados un agarre más fuerte. Google Inc., con ocho adquisiciones en el último año, también señala su interés en la robótica.
Los equipos de robots y humanos combinarían la fuerza de las máquinas con la capacidad de los empleados para ver sentir, tocar y pensar: cualidades imposibles o demasiado costosas de reproducir mecánicamente.
Es una nueva frontera en la automatización después que la mecanización contribuyó a impulsar la producción fabril en 53% en los últimos veinte años aun cuando el empleo industrial se derrumbó 28%.
HDT Global, entre cuyos productos hay desde vehículos tácticos de rescate hasta prótesis de manos, diseñó un garfio motorizado montado en un brazo robótico que reemplaza la necesidad de potencia de tracción para hacer un corte limpio. Fue distribuido el año pasado.
“Lo que definitivamente demostramos es que esta tarea no necesita ser realizada por un tipo grande y forzudo porque el dispositivo amplifica tanto la fuerza”, dijo Julio Santos-Munne, director de operaciones de HDT en Evanston, Illinois.
El roboguante de GM, que se desarrolla en colaboración con la NASA, crea 9 kilos de fuerza de agarre con poco esfuerzo. Parecido a un guante de esquí azul, el dispositivo podría permitir a los trabajadores colocar las ventanas en las puertas de los autos con menor esfuerzo, reduciendo la probabilidad de lesiones, dijo Whybrew de GM.
El guante pesa menos de un kilo y tiene una batería separada del tamaño de una unidad de alimentación de un taladro que el usuario se ata al brazo. Por medio de sensores, el guante abre y cierra actuadores mecánicos en reacción a movimientos de los dedos.
“Si el robot choca con usted, dice realmente ‘Oye, disculpa’”, dijo Whybrew. “Es casi como otra persona que trabaja con uno”.

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