Enviar
Empresarios denuncian graves atrasos en obras que frenan el desarrollo de sus inversiones
Rezago de infraestructura preocupa a compañías

• Caos vial obliga a sectores productivos a realizar gastos adicionales en transporte

• Telefonía celular 3-G y sistema de prepago son servicios por los que claman ejecutivos

Eduardo Baldares
[email protected]

“El tránsito impide que nuestro personal se mueva con agilidad y nos ha obligado a incurrir en costos adicionales en transporte para empleados. Solo así nos aseguramos que los trabajadores lleguen a la hora que les corresponde, y que al volver a su casa no tarden mucho”, aseguró Christian Rodríguez, vicepresidente de Operaciones de Western Union en Costa Rica.
El empresarial es uno de los sectores que sufren por los baches en la infraestructura nacional que atoran al país impidiéndole deslizarse por la vía al desarrollo, tanto por el rezago en obra física como digital.
Rodríguez también ha sufrido la incertidumbre propia del atraso tecnológico. “En telecomunicaciones, nosotros solo salimos por el Caribe, pero, ¿qué sucede si pasa un huracán devastador por ese lado y los cables submarinos Arcos y Maya se caen? No hemos tenido contingencia a nivel país”.
Por eso el ejecutivo de Western Union ha esperado con ansias el inicio de operaciones del cable de fibra óptica Global Crossing a través del Pacífico, “que de entrar en vigencia como está previsto (en julio) nos daría mucha más tranquilidad”.
Hay más ejemplos de trabas en los planos físico y digital que complican a los empresarios que ya están en el país, porque les dificultan ampliar operaciones, sin mencionar cuánto obstruyen la atracción de nuevos inversionistas del exterior.
“Cuando una empresa multinacional estudia en qué país invertir, compara; factores como la infraestructura física y las telecomunicaciones son tomados muy en cuenta a la hora de decidir”, afirmó Timothy Scott, director ejecutivo de la Asociación de Empresas de Zona Franca, mientras que Alberto Arias, vocero para América Latina de Alienware, considera que “es difícil pensar en ampliar operaciones cuando las condiciones no se prestan. Las calles costarricenses ya colapsaron y es urgente que entren competidores en telecomunicaciones, porque el servicio es muy deficiente”.
Precisamente mañana se cumplen diez años del actual modelo de concesiones sin que la evolución de la cartera de proyectos haya sido fructífera, reconoce la Contraloría General de la República en su Memoria Anual.
En el caso concreto de las carreteras, la Contraloría denuncia que las vías a Limón, Cartago, Heredia y Anillo Periférico, se mantienen varadas en estudios preliminares, mientras la dotación al Aeropuerto de Liberia de una terminal de pasajeros acorde con el creciente tráfico de turistas está atascada en el análisis de factibilidad; en el caso del Tren Eléctrico Metropolitano, ni siquiera eso, pues está apenas y a penas en la fase de prefactibilidad.
También se encuentra en estudio el mejoramiento de la infraestructura y los servicios portuarios de los muelles de Limón y Moín, que marcan radical diferencia con Puerto Caldera, la gran excepción a la regla.
Además, luego de varios años de trámites tendientes a su formalización, ya se cuenta con contratos activos para los proyectos de concesión vial San José – Caldera y San José –San Ramón. En enero se dio la orden de inicio de construcción del primero y el segundo se atrasó para fin de año.
“Deben valorarse aspectos estructurales y funcionales en el ámbito de la gestión pública, que no han sido resueltos de manera adecuada”, considera la Contraloría, pero también hay quienes cuestionan a esta entidad por frenar las ejecuciones. “No se puede quitar ni una coma sin que haya que consultárselo. Entonces los funcionarios públicos no pueden cumplir su papel de gestores y terminan convirtiéndose en tramitadores de gestiones para la Contraloría”, comentó Luis Diego Vargas, ex viceministro de Concesiones.
Para Fabio Molina, presidente ejecutivo del Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (Ifam), el esquema de concesiones fue hecho por la Contraloría con criterio de auditores, cuando debió ser redactado gerencialmente, “dándoles amplia potestad a los jerarcas, pero claro, estableciendo penalizaciones severas en caso de mal uso de los recursos públicos”.
Hay más obras varadas en presas burocráticas, jurídicas y hasta económicas, como la conclusión del Aeropuerto Juan Santamaría, y es entonces que se interconectan los cables de lo físico y lo virtual, pues la optimización de la infraestructura digital agilizaría la construcción.
“Sin perder la rectoría en concesiones, licitaciones, procesos de compra y demás, el Estado puede ser ágil y simplificarlo todo por la vía cibernética. Pero primero todo esto tiene que estar muy bien estructurado legalmente”, aseguró Jorge Woodbridge, ministro de Competitividad, quien agregó que se trata de programas que no son fáciles de implementar, pues se manejan con cinco o seis personas.
Mientras tanto, ejecutivos como Ji Yang Wong, gerente de Laboratorios Panalab, no creerán en los avances tecnológicos hasta que los vean. “Nos habían dicho que la tercera generación de telefonía celular la podríamos usar en 2008 y todavía estamos esperándola”, dijo con escepticismo, aun cuando Claudio Bermúdez, subgerente de Telecomunicaciones del ICE, aseguró que ahora la meta es tenerla lista en “el primer trimestre de 2009”.
Para las necesidades de Wong, “la conexión a Internet mediante móviles 2-G es demasiado deficiente”, y además se queja de las condiciones actuales de conexión a Internet vía inalámbrica.
La tecnología Wi-Fi tiene un radio promedio de 50 metros de la antena de transmisión, pero para que los interesados entren a Internet deben llevar sus equipos a sitios con esta opción. Wong afirma que si llega a un lugar de estos y no hay nadie, “no hay problema”, la velocidad es aceptable, lo que varía si hay cinco o más personas, porque la máquina se pone mucho más lenta.
En cuanto a Wi-Max, un nuevo canal inalámbrico que en lugar de unos pocos metros abarca 20 kilómetros, tan solo unos 2 mil vecinos de Escazú, Santa Ana, San José, Cartago y Heredia lo están disfrutando, mientras Racsa corre para instalar 12 radiobases más y el ICE 120.
“Es innegable, sí hay un rezago, pero me parece que actualmente el ICE está haciendo un esfuerzo por ponerse al día”, consideró Alexander Mora, presidente de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic).
“El proyecto de Internet inalámbrico por medio de Wi-Max es tan fundamental como la puesta en funcionamiento de la telefonía 3-G, porque con ambos se establecería la plataforma necesaria para masificar un buen acceso a la red, lo que se vendría a complementar con el sistema de prepago”, finalizó.
Como el país no ofrece facilidades para concesión de líneas celulares a extranjeros, a los inversionistas foráneos les urge desde hace tiempo la implementación de la telefonía prepago, que “se iniciará con una primera fase a partir del segundo semestre de este año, cuando aproximadamente 200 mil clientes podrán disfrutar de esta modalidad”, anunció Adolfo Arias, director de la División de Servicios de Telecomunicaciones del ICE.







Ver comentarios