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Martes, 19 de marzo de 2019



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RESUMEN NACIONALES

Redacción La República [email protected] | Sábado 05 junio, 2010



RESUMEN NACIONALES

Torres a la deriva

La falta de normas que regulen el lugar y la forma en que deben ser instaladas las torres celulares ha generado desorden y arbitrariedad al otorgarse los permisos de construcción. La construcción de radiobases es una inversión rentable pensando en el interés de multinacionales en alquilar la infraestructura, dijo Nicholas Van Slyck, propietario de Alta Vista Towers.

LO DESTACADO

País desaprovecha millones para carreteras
La falta de dinero no es la causa de que el país no cuente con un ambicioso programa de construcción y reparación de carreteras en marcha.
Nunca como ahora se había contado con tanto dinero para invertir en mejoras viales o del transporte público, pues se tienen a disposición dos créditos que suman $903 millones.
Sin embargo, hasta ahora no ha sido posible disponer de estos recursos debido al atraso del Gobierno en presentar los créditos a la Asamblea Legislativa, por un lado, y a la lenta ratificación por parte de los diputados.
El poco avance amenaza incluso con que el país llegue a perder la posibilidad de disponer de estos fondos, ya que de no aprobarse pronto se vencerá el plazo otorgado por los bancos para cumplir con este trámite.

Avila molesta por llamado de diputados
El acuerdo al que llegaron los diputados para llamarla a rendir cuentas por el supuesto desabastecimiento de leche para los centros estatales de cuido infantil (CEN-CINAI), no le cayó bien a María Luisa Avila, ministra de Salud.
Aunque se presentará puntualmente a la Asamblea Legislativa para responder cada una de las inquietudes de los legisladores, la jerarca no duda en manifestar que se trata de una acción encaminada a limpiar la imagen de los diputados tras los intentos fallidos de incrementarse el salario en un 72%.
El llamado de los legisladores no le molesta, ni menos le preocupa, pero sí la sacó de sus casillas el motivo por el cual ha sido convocada, ya que asegura haber actuado adecuadamente sobre los CEN-CINAI, comentó Avila.

HECHO PRINCIPAL

Caída complicada
Hay gente preparada para pensar de manera profunda, y comportarse de forma prudente y sensata.
En gran parte, Bruno Stagno Ugarte es una persona así.
Es posible que en el caso de su acelerado nombramiento como representante de Costa Rica ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Stagno actuara de forma precipitada.
Por otro lado, su caída desde las más altas esferas del país, tras su renuncia anteayer, se debe al hecho de que la gente que debió reflexionar de forma pausada y actuar de manera prudente, en este caso no lo hizo.
No hay duda de que Stagno es una persona de gran desempeño.
Nacido en 1970, fue el más joven Canciller en la historia moderna del país, educado en las mejores universidades del mundo, la Sorbona en París, así como Georgetown y Princeton en Estados Unidos, con énfasis en ciencias políticas.
En 2002, el entonces presidente, Abel Pacheco, lo designó como representante de Costa Rica ante la ONU, cuatro años después, Oscar Arias lo nombró Canciller.
Como parte de su empeño, Stagno estuvo íntimamente involucrado en varios proyectos, que cambiaron la historia del país.
El más notorio, probablemente, fue la decisión de establecer las relaciones diplomáticas con la República Popular China, rompiendo el vínculo con Taiwán, que había perdurado durante 60 años.
Bajo el mando de Stagno como canciller, Costa Rica además tomó la polémica decisión el 16 de agosto de 2006 de trasladar la embajada en Israel de Jerusalén a Tel Aviv, así como entablar relaciones con la Autoridad Nacional Palestina.
Sin embargo, suponiendo que fueran ciertas las denuncias ya divulgadas en contra de Stagno, no cabría duda de que incurrió en algún error.
A pesar de que el Consejo de Gobierno de la Administración anterior tomó la decisión de nombrarlo como embajador, durante una sesión en la cual él no participó, su pecado estuvo en haber ejecutado su nuevo nombramiento y no haber esperado a que lo hiciera su sucesor en la Cancillería, René Castro.
De igual modo procedió a hacer el traslado de Jorge Urbina de la ONU a una embajada que ni siquiera existía, lo cual le abrió el campo para su nueva función.
Estos serían pecados; sin embargo, no eran necesariamente mortales.
Si este caso se hubiera manejado de forma distinta es decir, si Stagno hubiera actuado con menos premura todavía sería embajador en Nueva York, según el deseo del ex presidente Oscar Arias, así como de la nueva mandataria, y seguiría sirviendo al pueblo costarricense de manera intachable como lo ha hecho durante casi dos décadas.
Tampoco había necesidad de que Stagno desapareciera casi de la noche a la mañana.
Sin duda alguna, la posición del Gobierno debió haber sido más mesurada y respaldar a su funcionario, mientras se investigaban los pormenores del caso y determinar si cabía una sanción, la cual podría haber incluido hasta una eventual destitución de Stagno.
Sin embargo la falta de apoyo lo llevó a dimitir, con lo que Stagno dio muestra de sensatez y honor.
El hecho de que algunos se alegren porque él haya sido sacado del escenario político nacional e internacional, es otra cosa.