Reír para luego reflexionar
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Reír para luego reflexionar

• Un embarazo indeseado proporciona la base argumental de una comedia un poco grosera, pero inteligente

Ligeramente embarazada
(Knocked Up)
Dirección: Judd Apatow. Reparto: Seth Rogen, Katherine Heigl, Paul Rudd, Leslie Mann. Duración: 2.09. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 7.

Una semana después de la tremenda “Super Cool”, llegó a Costa Rica otra comedia escrita, producida y esta vez, también dirigida por Judd Apatow. “Ligeramente embarazada” funciona como secuela no oficial de “Super Cool”: su protagonista masculino podría ser una versión crecida (aunque no muy madura) del personaje central de aquella farsa hilarante.
Seth Rogen interpreta a Ben Stone, joven desempleado y fiestero, que pasa sus días tomando cerveza y fumando marihuana con sus amigos. De carácter totalmente opuesto, Alison Scott (encarnada por Katherine Heigl) es una muchacha de clase alta, quien trabaja como asistente en un canal de televisión.
Cuando obtiene el puesto de presentadora, Alison sale a celebrar con su hermana mayor. En un bar, Alison y Ben se conocen, comparten unos cuantos tragos y coquetean. Terminan en la cama de ella, donde tienen sexo sin usar protección, por la euforia del momento. Ocho semanas después, Alison descubre estar embarazada y llama a su amante de una sola noche, para darle el notición.
A partir de una circunstancia bastante común, se forma una efervescente colección de chistes, sin perder de vista la gravedad del asunto. Apatow busca el lado gracioso de cuestiones serias, cargadas de implicaciones morales. La risa surge de la aguda observación de personajes auténticos y, por lo tanto, lleno de vicios y contradicciones. La forma en que ellos reaccionan ante los imprevistos de la vida es lo que queda representado en forma de caricatura humorística.
Detrás de las carcajadas que puntúan la trama, afloran valores y conceptos importantes. Además de entretener, el filme hace reflexionar sobre el sentido de responsabilidad que implica el convertirse en padres, y también sobre la solidaridad, el cariño y la unión de pareja, más allá del matrimonio como institución. Con mentalidad abierta, se plantean otras discusiones acerca de cuestiones espinosas, como el aborto o el uso de drogas ligeras.
Hay diálogos significativos; por ejemplo en la escena de los consejos que Ben recibe de su padre (una simpática participación de Harold Ramis); o en otros momentos memorables, cuando los enamorados confrontan puntos de vista. Por desdicha, lo anterior se diluye en un metraje demasiado extenso y redundante, que al rato fastidia con su sobreabundancia de obscenidades verbales.
Para bien o para mal, la grosería es una de las características principales del cine de Judd Apatow. En este caso, se convierte en un lastre, que le dificulta a “Ligeramente embarazada” alzar vuelo como lo que es: una buena comedia romántica, dulce pero no empalagosa, entrañable y la vez inteligente.

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