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Cobertura forestal pasó de un 21% en 1986 a un 51% actualmente, pero incremento se considera insuficiente
Reforestación crece, pero daño ambiental persiste

• Programas para aumentar cantidad de árboles son insuficientes ante aumento de materiales contaminantes en el ambiente

• Plan pretende sembrar unos 7 millones de árboles este año


María Krystal Echeverría
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Las campañas a favor de la naturaleza y las regulaciones de los últimos años han logrado rendir frutos en materia de reforestación; sin embargo, las adversidades para generar un desarrollo amigable con el ambiente se mantienen.
La cobertura forestal pasó de un 21% en 1986 a un 51% actualmente; sin embargo, se considera que el incremento no basta.
Entre el crecimiento de la flota vehicular, la generación de desechos y el uso de la electricidad, se calcula que cada costarricense emite al año 2,2 toneladas de dióxido de carbono hacia la atmósfera.
Asimismo, existe el problema de contaminación del aire en el cantón central de San José, tal como lo demostró recientemente el cuarto informe de calidad del aire efectuado por la Universidad Nacional (UNA), el cual detalló que en varios puntos de la capital se sobrepasan los niveles de dióxido de nitrógeno y manganeso establecidos por la norma estipulada por la Organización de las Naciones Unidas.
“El aumento de estos componentes se debe a las fuentes móviles y a los gases emitidos por las industrias. Debemos preparar planes alternos para mejorar la calidad de aire”, explicó José Félix Rojas, investigador de la UNA.
En forma alternativa, varias campañas han permitido mejorar en la siembra de árboles. La más reciente, denominada “A que sembrás un árbol” ha presentado buenos resultados, pues durante 2007 se plantaron unos 5 millones de árboles. Sin embargo, el país no puede atenerse a este proyecto para lograr exitosos resultados a juicio de expertos.
En ese sentido, aunque Costa Rica registró éxitos en 2006 en lo que corresponde a territorio protegido y recuperación de cobertura forestal, estudios revelan vacíos de conservación para el resguardo de la biodiversidad, tal y como lo destaca el XIII Informe del Estado de la Nación.
Esto por cuanto se señala la existencia de “puntos calientes”, de gran riqueza natural, que no tienen ningún tipo de protección, como los golfos de Papagayo y Dulce, zonas vulnerables que se encuentran desprotegidas o bajo esquemas de incentivos de corto plazo.
Por esta razón, el informe recomienda mecanismos complementarios como la iniciativa del Programa de Pago por Servicios Ambientales, a través del cual se incorporarán este año cerca de 6.500 hectáreas para ser protegidas.
Adicionalmente, se considera necesario crear una cultura de cambio en la sociedad para reemplazar los medios de transporte particulares por los públicos así como emplear políticas de control de desechos y emisión de gases.
“Queremos insistir en que no basta solamente con plantar árboles sino que es necesario también asegurar su conservación, principalmente durante el primer año que es el más crítico para su desarrollo”, comentó Alfonso Barrantes, coordinador de la comisión “A que sembrás un árbol”.
La meta de este programa es poblar la capital con 7 millones de árboles más, para contribuir con la mitigación de emisiones de carbono provocadas por la industria y el transporte.
“La meta de este año es bastante ambiciosa, para eso continuaremos coordinando los esfuerzos que realizan las diferentes instituciones, empresas y productores al programa”, comentó Barrantes.
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