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De diez sectores estudiados, la mitad vislumbra estabilidad el año entrante
No todos son perdedores para 2009

• Los centros de llamadas son el sector productivo mejor protegido contra la crisis internacional, coinciden analistas
• Exportadores pasarán un año difícil en vista de la recesión del principal aliado comercial, Estados Unidos

Eduardo Baldares
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Los efectos de la crisis en Estados Unidos pueden generar resultados mixtos en Costa Rica. Si bien es cierto, la pequeña economía nacional depende del mercado norteamericano para su crecimiento, por otra parte no todos los sectores están necesariamente unidos a este cordón umbilical comercial, por lo que podrían mantener buenas expectativas para 2009 a pesar de la anunciada tormenta.
De diez sectores estudiados en cinco se vislumbra que el año entrante será negativo, puesto que los vientos en contra son más poderosos que las ráfagas positivas.
“Se debe tener presente que en todos los casos se espera una situación menos buena que las de 2008 y 2007”, advirtió Maurilio Aguilar, asesor de riesgo del Banco Popular.
Esto quiere decir que la calificación de “positivo” o “negativo” no se hace en comparación con los años anteriores, sino de acuerdo con la capacidad de cada sector para salir avante en 2009.
Solo uno de ellos tendría un escudo protector lo suficientemente fuerte para aislarlo casi por completo de la recesión —los centros de llamadas—, mientras que a los cuatro restantes se les colocó la etiqueta “positivo”, pero con un cierto margen de error, dependiente de cuán fuertes sean los vientos en contra del año nuevo.
Por sus características innatas, los call centers seguirán vigentes por resultarles a las multinacionales más barato tener operaciones aquí que en sus países de origen.
En los sectores alimentario, bancario y comercial no se ha encendido la alerta roja, pero sí la amarilla, y en transportes los vinculados con exportaciones la pasarán mal, pero los de pasajeros podrían aprovechar la necesidad de ahorro por parte de los usuarios.
Por su dependencia del mercado internacional, y ante el colapso económico de Estados Unidos, principal aliado comercial, los sectores agropecuario, industrial y turístico vivirán un año difícil, y también la construcción de inmuebles para extranjeros, en especial en la costa del Pacífico.
En general, como los consumidores estarán menos dispuestos a gastar en bienes no indispensables, no solo la construcción se podría ver afectada —salvo la ligada a viviendas de interés social impulsadas directamente por el Gobierno—, sino que el sector automovilístico también sufriría los embates de la crisis.



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