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Ráfagas de carcajadas

• Aunque peca por exceso de vulgaridad, la nueva propuesta del productor Judd Apatow es un triunfo cómico

Super Cool
(Superbad)
Dirección: Greg Mottola. Reparto: Jonah Hill, Michael Cera, Christopher Mintz-Plasse, Bill Hader. Duración: 1.54. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 8.

Una de las mayores sorpresas de la temporada, “Super Cool”, es todo un triunfo cómico. Su productor Judd Apatow se está convirtiendo en una figura central de la industria hollywoodense, financiando taquillazos como “Virgen a los 40” (2005) y “Ligeramente embarazada” (2007). “Super Cool” es una comedia juvenil irresistible: retoma esquemas argumentales archiconocidos, pero lo hace con imaginación y atrevimiento. Aunque peca por exceso de vulgaridad, el resultado es hilarante. Actores desconocidos, quienes irradian una simpatía innata, estelarizan esta acertada farsa demencial. Se ubica a medio camino entre la desfachatez de franquicias como “Porky’s” o “American Pie”; y la irreverente genialidad de “Colegio de animales” (1979).
Seth y Evan son dos colegiales perdedores. Como todos los chicos de su edad, ellos piensan únicamente en el sexo. Al terminar las clases, están firmemente decididos en perder su virginidad. La ocasión propicia, la ofrece una fiesta a la que son invitados, con la condición de llevar consigo cierta cantidad de licor. Para conseguirlo, los dos amigos llaman a Fogell, un compañero con fama de “nerd”, el cual tiene una cédula de identidad falsa.
Durante una noche atarantada, los chicos se separan. Seth y Evan viven incontables desventuras rumbo a la fiesta, mientras que Fogell termina en un auto de la policía, acompañando a dos agentes jóvenes e irresponsables.
El sarcástico retrato de esta pareja de locos uniformados agrega un toque subversivo a una cinta de por sí extrovertida, cuya alegría surge de su propio desenfado. Bajo la dirección precisa de Greg Mottola, he aquí una máquina de hacer risas que no se atasca. A lo largo de casi dos horas de proyección la diversión nunca afloja. Los chistes llegan uno tras otro con un ritmo envidiable.
“Super Cool” es tan graciosa que se le puede perdonar incluso sus frecuentes concesiones al humor de brocha gorda, escatológico y pasado de tono. Lo que la redime es la sensibilidad que sus autores demuestran al describir la psicología de los protagonistas y la sincera amistad que existe entre ellos.
El guión de Seth Rogen y Evan Goldberg (cuyos nombres coinciden con los de los personajes), quizá incorpora elementos autobiográficos. Lo cierto es que se nota una gran autenticidad en cómo se representan anhelos y obsesiones de los adolescentes, empezando por su deseo de ser comprendidos y aceptados por los demás. Este detalle marca la gran diferencia, con respecto a tantos títulos chabacanos, que pretenden hacer reír a partir de lo grosero y lo soez.
No será una obra maestra, pero “Super Cool” convence. Con su volcánica energía es una de las propuestas más amenas y divertidas de 2007.
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