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Secuelas del terremoto de 1991 y aumento de carga desgastaron estructura, revelan estudios
Puente sobre el río Chirripó en estado crítico
• Gobierno conoce del daño hace dos años y hasta ahora ofreció dinero para reparar los pasos más deteriorados

Danny Canales
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Las secuelas del terremoto de 1991 y el fuerte incremento de peso que pasa por su estructura han debilitado el estado del puente sobre el río Chirripó, en la ruta a Limón. Situación que pone en peligro a las personas que circulan por ese paso.
De no dársele mantenimiento en el corto plazo, se corre el riesgo de que se repita la tragedia del pasado jueves cuando murieron cinco personas al desplomarse una vieja estructura de hamacas sobre el cauce del Río Grande de Tárcoles.
La advertencia la hicieron tres estudios realizados en los últimos años, los cuales alertan que aunque es sabido que ese puente ha venido a menos, hasta ahora no se le ha dado la atención adecuada.
Los análisis destacan que el aumento del tránsito pesado en el Chirripó sin el debido reforzamiento de las bases de la estructura es la causa de su acelerado deterioro.
Por ello, los 7.500 vehículos que circulan por ese paso diariamente lo hacen sobre una estructura con problemas en las juntas de expansión, agrietamiento en la losa asfáltica y socavación de las pilas.
Además la estructura registra problemas de desnivel en los entronques y un inadecuado funcionamiento de los drenajes permite la filtración de agua y sedimento, advierten las investigaciones.
La decisión del Gobierno de cesar las operaciones del ferrocarril y el crecimiento del comercio son las causas del incremento de la carga que circula por la ruta a Limón, advierte el Lanamme.
Previendo esa situación las autoridades debieron reforzar las bases de la estructura, advierten los estudios realizados al Chirripó, los cuales forman parte de un amplio diagnóstico realizado por separado a los puentes del país por la Agencia de Cooperación Japonesa (Jica), el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA) y el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme).
Al no haberse tomado esa acción el país se expone a otra tragedia como la de la semana anterior y a pérdidas millonarias en caso de que el puente colapse, ya que es la principal ruta del 80% de la mercancía que exporta el país, señaló Jica.
Los japoneses estimaron que el costo de reparar el puente sobre el río Chirripó rondaba los $3,3 millones, casi lo que perdería la producción nacional al día si el paso colapsa.
La mala condición estructural del Chirripó no es un asunto aislado pues la mayoría de puentes están en situación semejante, coinciden los tres organismos que analizaron la red nacional.
Al menos el 60% de los puentes ubicados en las carreteras primarias ya cumplieron su vida útil, al sobrepasar los 50 años de antigüedad, concluyeron.
Por norma, los puentes deben recibir mantenimiento a los 20 años de haber sido construidos para evitar tragedias, según la Oficina Federal de Carreteras de Estados Unidos.
Debido al gran rezago en la atención de puentes, el CFIA ha insistido al Poder Ejecutivo desde el mes pasado que declare de emergencia nacional el estado de los pasos, para que el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) se concentre a repararlos.
En los últimos años el Gobierno le ha atribuido a la falta de dinero, la razón por la cual no ha iniciado la reparación de los puentes.
Sin embargo, la suerte cambió de la noche a la mañana un día después de la tragedia en el Tárcoles que se cobró cinco vidas, pues el Gobierno prometió $15 millones para reforzar la calidad de los diez puentes con mayor deterioro.
El dinero lo facilitó la Presidencia de la República posteriormente a una reunión entre Rodrigo Arias, ministro de la Presidencia y Jenny Phillips, ministra de Hacienda.
La prioridad en la agenda será precisamente la reparación del Chirripó, confirmó Karla González, ministra de Obras Públicas y Transportes.
Los nuevos pasos que serán intervenidos están ubicados en las rutas Interamericana Norte y Sur, en la Braulio Carrillo, en el paso entre Guápiles y La Cruz, y en San José.
Los trabajos se harán entre el MOPT y la Comisión Nacional de Emergencia, ya que los recursos son parte de un crédito internacional otorgado para la atención de desastres.
El anuncio de la reparación de los pasos más dañados causa un sinsabor, ya que se tuvo una respuesta hasta que se presentó la tragedia, cuestionó Albino Vargas, secretario de la Anep.
“Es lamentable que tenga que suceder este tipo de accidentes para que el Estado reaccione”, destacó Rodrigo Altman, presidente de la Cámara de la Construcción.

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