¿Puede Christiana Figueres persuadir a la humanidad de salvarse?
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La mujer que podría detener el cambio climático

¿Puede Christiana Figueres persuadir a la humanidad de salvarse?

Extractos de una nota de The New Yorker


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¿Puede Christiana Figueres persuadir a la humanidad de salvarse del cambio climático?, es el tema de la nota abridora de anteayer de la revista estadounidense The New Yorker.
El enfoque de la nota es la experiencia y las perspectivas de Figueres como secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático desde 2010  y antes de esto miembro del equipo negociador de Costa Rica.
Lo siguiente es un extracto de los comentarios de Figueres.
 

No soy Alicia en el país de las maravillas.
Estoy sentada aquí en un bonito apartamento en Bonn con vista al río Rin, y puedo gozar de este privilegio fantástico gracias a los combustibles fósiles.
Los saudíes están sentados en una vasta reserva de petróleo barato.
¿Los culparíamos por tratar de proteger ese recurso, por el tiempo que se pueda?
Yo no los culpo.
Es comprensible.
Vamos a hacer un experimento mental.
Yo vengo de un país que solo tiene energía hidroeléctrica y eólica.
Si hubiera nacido en un país con las reservas de combustibles fósiles, ¿iba yo a tener una opinión diferente acerca de lo que es bueno para el mundo?
Muy probable.
Adonde se dirija el capital en los próximos 15 años, va a decidir si realmente somos capaces de hacer frente al cambio climático, y qué tipo de siglo vamos a tener.
Lo que necesitamos es crear un “sonido envolvente”, donde, no importa en qué sector te muevas, hay un cartel que dice: “La gente se está moviendo hacia una economía baja en carbono, de forma irreversible e imparable, así que tenemos que subirnos en la carreta”.
En este momento  está emergiendo un acuerdo sobre el cambio climático.
Hay mucha voluntad política.
Pero el tiempo se está acabando, así que debemos convertir esa voluntad en un liderazgo claro.
Cuando miro hacia fuera y veo esta ciudad, creo que vamos a estar vivos cuando todas las ventanas de aquel edificio estén cubiertas con una película superdelgada de células solares, que produzca toda la energía que necesita y tal vez más.
¿Y si no?
Hagamos la pregunta a las naciones insulares.
Preguntemos a Bangladés.
No podemos dejar que eso suceda.
¿Tenemos el derecho de privar a la gente de sus casas, solo porque yo quiero ser dueño de tres SUV?
Esto no tiene ningún sentido.
Y no es lo que pensamos de nosotros mismos.
No pensamos que somos egoístas inmorales.
Y no lo somos.
Fundamentalmente, todos tenemos un núcleo de la moralidad.
Todo ser humano tiene eso.
El tema del cambio climático es un campo de aprendizaje fascinante para la humanidad.
Soy antropóloga, así que miro la historia de la humanidad.
Y donde estamos ahora, vemos que las naciones están vinculadas entre sí, indisolublemente, y que lo que se hace tiene un impacto en los demás.
Creo que este acuerdo pendiente en París será la primera vez que las naciones se unan en esa realización.
No va a ser la última, ya que a medida que avancemos en el siglo XXI, va a haber más y más retos que necesitan la consciencia planetaria.
Pero esta es la primera, y es emocionante.
Así que miro todo esto y me digo: “Es tan cool estar viva en este momento”.

 

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