Proyecciones fiscales obligarían al gobierno a mantener disciplina fiscal, según experto
En los próximos cuatro años no habrá nuevos impuestos, señala Nogui Acosta, diputado oficialista de Pueblo Soberano
Aunque las finanzas de Costa Rica no están en una zona roja, el país sí debe tener cuidado con el manejo de su política fiscal.
Y es que las proyecciones para 2026 y 2027 reflejan un escenario más retador de lo que se esperaba, a la vez que el Ministerio de Hacienda sigue reportando un retroceso significativo en cuanto a la recaudación tributaria.
“Las proyecciones fiscales muestran que el país enfrenta un escenario más desafiante para sostener la trayectoria de mejora observada en los últimos años. Si bien Costa Rica mantiene una percepción positiva en los mercados internacionales, las condiciones actuales obligan a mantener disciplina hacendaria y un balance adecuado entre ingresos y gasto, teniendo presente que el fin de la hacienda pública es atender las necesidades de la ciudadanía. De ahí la importancia de que esa disciplina se aplique tratando de alcanzar un bien común”, explicó Pablo González, economista de Mercado de Valores.
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Entre los factores que han incidido sobre el menor crecimiento de los ingresos tributarios destacan la baja en el tipo de cambio, una menor dinámica observada en algunos periodos dentro del régimen definitivo, decisiones legislativas que han debilitado la base imponible y la denominada “fatiga tributaria”, lo que significa que la reforma fiscal de 2018 ya perdió fuerza.
A esto se suma la responsabilidad en la gestión de cobro por parte de la administración tributaria, agregó González.
En cuanto al gasto, el análisis de Grupo Financiero Mercado de Valores también señala que, aunque el gasto por intereses ha disminuido gracias a menores tasas promedio de financiamiento, mejores condiciones internacionales y una percepción favorable de riesgo país, la dinámica de la deuda continúa representando un reto para la sostenibilidad fiscal.
Para finales del año pasado, la relación deuda/PIB se situó en 59,2% y, aunque hubo un crecimiento de 1,5% de la deuda a marzo de 2026, con respecto al cierre del periodo anterior, se mantuvo por debajo del crecimiento promedio histórico del período 2009-2026, de acuerdo con el Ministerio de Hacienda.
A mediados de marzo anterior, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó al país avanzar con una nueva reforma fiscal para reducir gastos y elevar la progresividad del impuesto sobre la renta, a la vez que sugirió al Banco Central relajar la política monetaria al contabilizar 36 mesescon la inflación por fuera de la meta oficial.
“Es necesario introducir cambios en la política tributaria para aumentar los ingresos y reformar la gestión de la deuda. Una reforma tributaria que reduzca el gasto tributario, introduzca una tasa única para la renta de las empresas, eleve la progresividad del impuesto a la renta de las personas físicas e implante el mecanismo de ‘feebate’ basado en las emisiones de los vehículos”, indicó el FMI en su informe más reciente para el país.
Sin embargo, la posibilidad de avanzar con un plan para aumentar los ingresos por medio de nuevos impuestos fue descartada por Nogui Acosta, jefe de fracción del oficialista Pueblo Soberano.
No obstante, el político sí está de acuerdo con que Costa Rica valide la renta global, lo que implicaría unificar todos los ingresos que percibe una persona física o jurídica durante un año para aplicarles un único impuesto progresivo.
Bajo este esquema, no importa si el dinero proviene de un salario, de una consultoría independiente, del pago de viáticos, alquileres, de dar clases o de un negocio; todos los recursos se consolidan en una misma base para calcular el tributo.
“La posición es no aprobar nuevos impuestos en cuatro años. Ojo, la renta global no son más impuestos. Es un tema que vamos a evaluar más adelante, pero no es crear nuevos impuestos en el país”, dijo Acosta.