El ataque en las redes sociales fue fulminante y, desde luego, repleto de insultos.
He opinado en varias de mis notas que el centro delantero de la Selección Nacional debe ser Orlando Sinclair y lo he apoyado, incluso en sus horas más bajas.
Me sentía impotente cuando los técnicos anteriores a Fernando Batista y Bryan Ruiz, paraban tácticamente a la Tricolor con un 5-4-1 y ese “uno” era Manfred Ugalde.
Observar 90 minutos al pequeño 9 del Spartak de Moscú, “fajarse” en solitario contra dos o tres defensores centrales con la potencia física de un Kendall Waston y la estatura de Juan Pablo Vargas, era desesperante, frustrante.
Imposible negar las condiciones futbolísticas de Manfred, pero para un periodista que ha visto jugar delanteros centros por más de 50 años, no era difícil analizar que Ugalde estaba jugando en la posición equivocada y urgía un ariete con el biotipo de Sinclair. El 9 del Saprissa solo ocupaba oportunidad y confianza.
Batista le dio rango de titular y Ruiz ha confirmado el buen paso de Orlando por la Tricolor.
Desde luego que los valientes anónimos que me destrozaron por una simple opinión, ahora no aparecen. Son basura.
Lo positivo del tema en lo táctico es que aparte del buen trabajo de Sinclair en la Tricolor, la parte ofensiva se ha reforzado en el centro con las convocatorias y buen trabajo de Josimar Méndez y los minutos que le esperan a Mayron George. Sumamos tres pesos pesados, que no estaban cuando Manfred era intocable en ese puesto. Con Alonso Martínez podemos agregar una pieza más.
Entonces, tema del que también opinamos en su momento, con Sinclair o Méndez de “nueve”, Manfred Ugalde se atrasa unos metros y juega a la espalda del centro delantero. La técnica que posee, su espíritu de sacrificio, inteligencia, movilidad y fútbol asociado, hacen de Manfred el futbolista ideal para jugar en la posición que ocupó Claudio Montero frente a Nicaragua y Andrey Soto contra Haití, alternándose con estos y otros jugadores en un puesto donde el “ruso” podrá lucirse, sin cargar la presión de ser el delantero centro, aislado y solitario del seleccionado, cercado por un muro humano que fácilmente limita y anula sus movimientos.
Confiamos en que el técnico del seleccionado siga dando oportunidad a Sinclair para que se consolide como el 9 del ataque tricolor y que Manfred se luzca eventualmente en sus nuevas funciones tácticas.





































