Productividad maniatada
El BCCR cuenta con más instrumentos bajo su poder que le permiten incidir en consecuencias que pudieran venir de una economía mundial que crece más pausadamente, señaló Fernando Naranjo, gerente del Banco Nacional. Gerson Vargas/La República
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Mercado interno debería ser mejor aprovechado por empresarios

Productividad maniatada

Depender de los mercados desarrollados para crecer limita a economía local

Los problemas de otros aquejan al sector productivo local, cuyo dolor de cabeza es originado por el bajo crecimiento de sus principales socios comerciales. Basado en consumo interno, nuestra economía no tiene capacidad de crecer por encima del 4%, cifra mínima necesaria para generar unos pocos nuevos empleos.

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Ante tal reto, el BID y los académicos locales instan al gobierno a seguir acciones concretas que ayuden a los productores a buscar su tabla de salvación “en casa”.
Para los siguientes cinco años, el crecimiento global podría ser un 0,5% inferior al del periodo de la Gran Moderación (2003–2007) limitando a las industrias dependientes de la exportación, al tiempo que “las economías avanzadas están introduciendo ajustes para sostener la estabilidad fiscal, y China está disminuyendo su crecimiento”, indicó el Informe Macroeconómico del BID, publicado la semana anterior.
En el caso de Costa Rica, el menor dinamismo de la actividad económica responde a la baja en la demanda externa, tras la situación de menor crecimiento, desbalance fiscal y alto desempleo que aqueja a sus principales socios comerciales.
Durante 2012, cerca del 43% del total de las exportaciones costarricenses se destinó a Estados Unidos, seguido de la Unión Europea (18%) y Asia (13%), lo que refleja la dependencia hacia el comportamiento de dichas economías.
A pesar de la situación adversa, el informe evidencia que existe potencial para aumentar la tasa de crecimiento de la región mediante la reasignación de recursos existentes y que sean a la vez, incluyentes hacia todos los sectores.
Inversiones en educación, caminos, carreteras, puentes, puertos, aeropuertos, salud, comunicaciones por parte del Estado, contribuirían al incremento de la productividad y alentarían el mercado interno.
Asimismo, el Gobierno podría mejorar los entornos regulatorio e institucional con el fin de promover más inversiones.
Bajo este escenario, nuestro país requiere no solamente políticas coyunturales, sino además políticas de corte estructural, señaló Roxana Morales, economista de la UNA.
Las preocupaciones en torno a los altos niveles de entradas de capital —ante las bajas tasas de interés globales— y de apreciación del tipo de cambio son argumentos adicionales a favor de una política fiscal más estricta, señala el informe del organismo.
Además, Costa Rica es una economía pequeña y tomadora de precios. “Ante la afluencia de capitales provenientes de economías desarrolladas, la política monetaria debe ser la que busque minimizar el efecto inflacionario provocado por el ingreso de estos, mediante una combinación de flexibilidad cambiaria y aumento en tasas de interés, esto último en una frecuencia que no estruje el crecimiento económico”, comentó Gabriel Alpízar, gerente de Riesgos del BCR.
Aunado a ello, una de las grandes ventajas es que el país tiene su propia moneda.
En los últimos años se ha presentado un proceso paulatino de colonización de la economía nacional, lo que le ha permitido al BCCR contar con más instrumentos para incidir en consecuencias que pudieran venir de una economía mundial que crece más pausadamente, señaló Fernando Naranjo, gerente del Banco Nacional.


Gabriela Vargas
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