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• Votos a favor siguen siendo insuficientes
Poca voluntad política ante plan fiscal
• Proyecto cuenta con la oposición del presidente de la comisión que debe dictaminarlo

La segunda propuesta de reforma fiscal mejoró el panorama político que tuvo la anterior, dado que ninguno de los diputados oficialistas se mostró públicamente en contra —como lo hizo Guillermo Zúñiga ante el primer texto— y el Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE) la apoya, y Acción Ciudadana (PAC) está medianamente a favor.
Pero lo anterior no es suficiente para ser aprobada, ya que eso no anula el efecto de la ya anunciada lluvia de mociones en contra por parte del Movimiento Libertario.
A ello se suma la férrea oposición del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), liderada por el diputado Luis Fishman.
Y finalmente aún falta convencer totalmente al PAC, que quiere quitar los impuestos a servicios públicos e incorporar la renta mundial para no dejar portillos de evasión para los más ricos.
Los argumentos que los libertarios esgrimen en contra son que básicamente el plan se enfoca en cobrar y no hay restricciones al gasto o mejoras en la recaudación.
Por otro lado el PUSC hace hincapié en que no se sabe cómo se gastan los recursos estatales. “No puedo estar a favor si no se ha hecho un diagnóstico de la Hacienda pública”, dijo Fishman a INVERSIONISTA en anteriores ocasiones. Destacando también que ese diagnóstico solicitado a Hacienda tardaría un par de meses.
En el caso del PAC la postura oficial es que si bien reconocen que el texto incorpora propuestas impulsadas por su partido abogan por cambios adicionales y mantienen la oposición ante gravar la educación y la salud.
“Esperamos que el Gobierno no haga caso omiso de las recomendaciones planteadas”, dijo Gustavo Arias, diputado del PAC.
Mientras tanto los inversionistas, empresarios, educadores y ciudadanos en general siguen a la expectativa de cómo se resolverá el problema del déficit del Estado, sin nuevos ingresos.

Carolina Acuña
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