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País rezagado por estancamiento político y cultural
Pierde Costa Rica

Uruguay y Panamá, naciones parecidas crecen de forma impresionante

En 2006, el costarricense ganaba en promedio al año, más o menos lo mismo que el ciudadano de Uruguay o Panamá.
Ahora, la realidad es otra.
En un lapso de tan solo cuatro años, el uruguayo en promedio está ganando casi el 30% más que el tico, mientras el ingreso panameño por persona es mayor en un 20%.
Uruguay y Panamá son los países latinoamericanos que más se parecen a Costa Rica, en lo que se refiere al tamaño de la población, así como de la economía.
Sin embargo, esas naciones han diseñado y ejecutado planes estratégicos, que les han permitido crecer de forma impresionante.
Es cierto que este país sigue contando con varias ventajas, en comparación con Uruguay y Panamá.
No obstante, el hecho de que Costa Rica durante una década ha permanecido en una condición de indecisión abrumadora, ha tenido el efecto de causar un gran retroceso económico.
Mientras tanto, Panamá es un país con un plan.
Su objetivo es convertirse en el tercer centro logístico mundial, después de Hong Kong y Singapur, a través de tres pilares —la logística avanzada, el centro comercial de mayoreo más grande de las Américas, y un sistema bancario sólido.
En lo que a logística se refiere, parte del énfasis tiene que ver con un nuevo canal, programado para completarse en 2014 a un costo de $5,3 mil millones, que permitirá el paso de la mayor parte de la nueva generación de buques portacontenedores.
Como resultado de ello, Panamá durante varias décadas, seguirá siendo la principal ruta marítima entre Asia y la costa este de América del Norte.
Como aspecto aliado al canal, Panamá cuenta con dos modernos superpuertos, que ya están en marcha.
Además, otro aspecto de la logística tiene que ver con el aeropuerto Tocumen Internacional, en el cual la aerolínea Copa cuenta con más conexiones con América del Sur y el Caribe, que cualquier otra operación en el hemisferio.
Otro componente del desarrollo panameño implica amplias instalaciones de almacenes en la costa caribeña, a la que los comerciantes de todas partes de América Latina vienen a comprar productos asiáticos, sin el costo y la molestia de ir a Asia.
En cuanto a la banca se refiere, los inversores de los países inestables en toda Latinoamérica durante décadas han visto el sistema financiero panameño, como un refugio seguro para sus ahorros.
Por su parte, Uruguay se ha beneficiado de la producción y exportación sumamente eficiente de los “commodities” agrícolas, tales como carne, granos y soya.
Parte del éxito del programa de exportaciones se debe al desarrollo de una moderna infraestructura física, incluida la terminal portuaria para contenedores más avanzada de América del Sur, en total tienen puertos con una longitud de más de 4 kilómetros.
Uruguay a su vez cuenta con el aeropuerto Internacional de Carrasco, con una capacidad instalada para movilizar carga hasta por un total de 60 mil toneladas por año.
Hace seis meses, la megaempresa norteamericana de la agroindustria, Archer Daniels Midland, anunció el plan de construir una terminal de granos de exportación, con capacidad de almacenamiento de 180 mil toneladas.
Uruguay también puede convertirse en uno de los exportadores del hemisferio más grandes de gas natural, con reservas estimadas en más de 20 millones de millones de pies cúbicos.
Otras importantes ventajas uruguayas incluyen las fuertes bases económicas, la estabilidad política, una clase media grande y un buen nivel educativo.
Por cierto, este año Uruguay obtuvo la más alta calificación en el Indice de Educación de Latin Business Chronicle.
La estabilidad político-económica, así como un sólido marco institucional, han llevado al país a un alto nivel de solvencia crediticia, citado por las principales agencias calificadoras de riego de inversión — Moody’s, Fitch y Standard & Poors— que además han indicado que Uruguay pronto recibirá la calificación de grado de inversión.
En el plano político, Uruguay en los últimos gobiernos ha creado una imagen de pragmatismo y consistencia, con la elección de tres gobiernos de corte socialdemócrata moderado, el cual ha ayudado ha generar confianza de parte de los inversionistas nacionales, así como extranjeros.
No todo es perfecto en ningún país.
Uno de los problemas de Panamá, es que su fuerza laboral en gran parte es poco calificada.
Panamá además, tiene la tercera mayor brecha entre ricos y pobres de todos los países de Latinoamérica, y no menos del 40% de la población gana $10 o menos por día.
En el caso uruguayo, la poca diversificación que tiene su producción lo convierte en una economía expuesta a la volatilidad de los mercados internacionales.
Una caída del 10% en los precios de commodities alimenticios tendría un impacto negativo sobre la actividad económica general del país de al menos un 3%, según estudios del Centro de Investigaciones Económicas de Uruguay.
Sin embargo, los resultados de los últimos cuatro años demuestran que por ahora Panamá y Uruguay siguen avanzado a paso impresionante.
Mientras tanto, Costa Rica desde la administración de Miguel Angel Rodríguez hace una década, destaca más que todo por la desidia y falta de acciones.
Tradicionalmente Costa Rica ha sido una economía agroexportadora, que en los últimos años se ha inclinando por el sector servicios, tanto tecnológicos como turísticos, donde empresas como Intel y cadenas hoteleras son las principales abanderadas de estos cambios.
Sin embargo, el rumbo de la economía se ha dado como resultado de un empuje del sector productivo privado que ha sabido aprovechar el caudal social que se construyó desde la década de 1950 hasta finales de los años 80 y no como consecuencia de un plan estratégico implementado por algún gobierno de turno.
Al contrario, los últimos gobiernos se han enfocado en tratar los temas inmediatos y aquellos que signifiquen recursos políticos que incidan en el resultado electoral siguiente, dejando de lado la planeación a futuro, que marque un rumbo claro hacia donde se quiera llevar el país.
Entre los elementos que han llevado el país por este rumbo, está la multiplicidad de fuerzas políticas que han integrado la Asamblea Legislativa, donde no ha habido ninguna en la cual un partido ha contado ni siquiera con una mayoría simple.
Además, la institucionalidad costarricense se ha encargado de que aun cuando se logren tomar decisiones, estas pueden ser rechazadas por una interminable lista de otros actores, tales como sedes judiciales y administrativas.
Una muestra de este entrabamiento, es el proceso de contratación que ha llevado la terminal de contenedores que se pretende construir en Moín, en donde solo el proceso interno de contratación se ha llevado ya más de seis años, y aún hoy, cuando ya las instancias administrativas dieron su aprobación para la construcción, el proceso sigue pendiente de ser resuelto por los tribunales de justicia.

Fred Blaser
Co Presidente República Media Group
Bernal Rodríguez
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