Fatídico minuto 94, tiempo de reposición, en juego el título del fútbol mexicano.
En el estadio de la Ciudad Universitaria, sede de Los Pumas no cabe un alfiler. Los felinos empatan 1-1 con la Máquina Cementera del Cruz Azul, gracias en gran medida a tres intervenciones determinantes de su capitán Keylor Navas.
Cierre del cotejo que se proyecta a la media hora extra. En el minuto 92 es expulsado Uriel Antuna, uno de los baluartes locales.
Cruz Azul aprieta, olfatea que su rival luce limitado. Antes de la expulsión de Antuna, perdió por lesión a dos figuras claves de su formación: el canalero Adalberto Carrasquilla y el defensor español Rubén Duarte, un coloso de la retaguardia.
La Máquina acosa y cayó el balón cerca del punto de penal. Lo recibe el argentino Carlos Rotondi, la oveja negra de Cruz Azul de finales anteriores. El ariete sostiene la marca y, de espaldas remata para romper la resistencia de Navas. Un gol similar al que “Tepa” González le metió al Saprissa en La Cueva para descontar 2-1.
No hay tiempo para la reacción; incluso a Pumas le expulsan otro jugador, pero esto ya no influye. Rápido se escucha el pito del árbitro Daniel Quintero, de excelente actuación y en cancha ajena, Cruz Azul festeja su título número 10.
Un primer plano muestra a Keylor Navas sin el menor gesto de reproche o dolor en su rostro. La procesión andaba por dentro.
La final del fútbol mexicano no tuvo un equipo dominante. Cruz Azul y Pumas tuvieron sus buenos momentos y se alternaron en el dominio de las acciones.
El equipo de Efraín Juárez jugó mucho al error del rival. La nómina del técnico debutante, Joel Huiqui, un maya nacido en Sinaloa hace 43 años, apenas en su tercer juego como timonel de La Máquina, jugó más directo, sobre todo cuando perdió temprano por lesión a su mejor futbolista, el argentino José Paradela.
Una final cargada de emoción; se jugó duro pero con respeto. Cero reclamos al árbitro, curiosamente los dos equipos perdieron por lesiones a sus mejores figuras, nadie fingió lesiones, no se perdió tiempo, ritmo vertiginoso, concentración y mucho talento individual.
Cruz Azul conquista su título número 10 de la Liga MX, un club quizá sin la grandeza de un América o las Chivas de Guadalajara, pero muy querido y con centenares de seguidores en Latinoamérica y miles de mexicanos residentes en los Estados Unidos. La Máquina es el equipo canela del fútbol mexicano.


































