Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 1 Mayo, 2009


Pánico


Es normal que las grandes crisis generen pánico. El problema es cuando el temor creado se basa en supuestos falsos, en especulaciones o acciones injustificadas. El pánico en sí mismo puede constituir otra epidemia, pero hay que reconocer que los límites entre la precaución y el pánico excesivo son difusos y los gobiernos están reaccionados con mayor o menor agresividad en la forma de manejar esta situación.
Visualizar a ese gran monstruo humano que es el D.F. con los restaurantes cerrados, los hoteles casi desocupados, la población enmascarada, las escuelas y universidades cerradas, cines y actividades musicales y deportivas sin público, turismo de pique, constituye un espectáculo de ficción que nos muestra, sin embargo, una realidad ante la cual ninguna sociedad puede volver la vista con indiferencia. Nadie está a salvo en un mundo globalizado, no importa donde esté el epicentro, sea que se trate de esta crisis o de cualquier otra.
En el exterior somos tratados “como leprosos” indica un columnista mexicano. Cuando se trata de enfermedades contagiosas el aislamiento es una medida obvia, de hecho ahora todo el D.F. estará varios días de vacaciones, pero en realidad se van a aislar, se van a esconder los unos de los otros.
La Unión Europea está a punto de prohibir los vuelos desde México, a pesar de que los casos detectados de este virus en la región son mínimos, otros países como Argentina y Cuba ya tomaron la medida. ¿Pánico o precaución? Solo el tiempo lo dirá. Si no se toma esta medida hay que tener un sistema confiable que permita ubicar a todos los pasajeros por si uno de ellos posteriormente aparece con el virus.
El Gobierno Egipcio decidió la matanza de todos los cerdos, a pesar de que los expertos han descartado que el consumo de esta carne sea causa de contagio (por eso se está hablando ahora del virus humano en vez del porcino… aunque ya para qué). Este tipo de medidas tiende a provocar pánico excesivo, sin embargo, en un país como Egipto sirve para calmar al sector musulmán más conservador, donde la carne de cerdo tradicionalmente ha sido considerada como sucia.
Las crisis, sea la económica o la pandemia actual, son desafíos que ponen a prueba la solidez institucional, permiten aprender y revisar, y en algunos casos permiten incluso replantear las bases y premisas con que se han construido las columnas sociales y económicas de una sociedad. Esto último es lo que el presidente Obama está haciendo en Estados Unidos con las medidas que está tomando: no volver a construir sobre arena, una enseñanza bíblica que se retoma. La directora general de la OMS, doctora Margaret Chan, aspira a que esta crisis remueva el espíritu de las naciones y aflore la solidaridad.
Costa Rica ha ido construyendo, desde los lejanos días del Dr. Calderón Guardia, un sistema público de salud que es nuestra mejor medicina contra el pánico. Ahora se vuelve a poner a prueba. La comunicación, sea escrita o por internet, toma ahora un papel más relevante para mantener bien informada a la ciudadanía.