Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 4 Abril, 2012


La relación entre fuente y prensa debe ser respetuosa.
Si la prensa es irrespetada por la fuente, no es malo que se sienta un precedente y se presenten situaciones que pusieron las cosas al revés.


La prensa decidió irrespetar a la fuente y Walter Centeno se quedó sin conversar.
¿Pero, tantas y tantas y tantas ocasiones en que la prensa fue a buscarlo para que conversara y el futbolista no quiso?
Los divos del deporte normalmente tienen pésimas relaciones con la prensa; es la norma.
Tipos como Lionel Messi y Derek Jeter son excepción.
Don Paté asumió funciones de estrella, se puso él solito las condecoraciones en su pecho y rechazó una y otra vez el contacto con la prensa, que viene a ser lo mismo: el contacto con la afición.
Si partimos del hecho cierto y probado de que Centeno decidió hace mucho rato, conversar con la prensa… cuando a él le da la gana, parece correcta la posición de la prensa de dejarlo mudo, cuando se le ocurrió conversar ya sea voluntariamente o siguiendo órdenes superiores con ella.
Entonces, comprendemos la posición de los colegas presentes en la rueda de prensa.
¿Cuántas veces los habrá dejado Paté tirados, micrófono y lapicero en mano?
Se dio una revancha.
Ahora, el error, si es que lo hubo, fue que a raíz de esta situación, la noticia fue el comportamiento de los periodistas y no Walter Centeno.
Es decir, los periodistas fueron la noticia y esto es grave en nuestro gremio, como bien lo anotó mi colega Cristian Williams el día de los hechos.
¡El periodista nunca puede ser la noticia!.
Desde luego, exceptuando un hecho trágico, como puede ser su muerte o sufrir un atentado en la cobertura de su fuente.
Entonces, a pesar del irrespeto probado de Walter Centeno a nuestra profesión, ese día que se sentó a responder, bien pudo ser acribillado con un tonel de preguntas incómodas derivadas de su comportamiento, en lugar del silencio sepulcral que inundó el recinto, a causa de la revancha del gremio.
En esta relación tensa e irrespetuosa, como la que se ha presentado entre la fuente (Centeno) y la prensa, toca a nosotros, los periodistas, no agachar la cabeza ante el divo (falso o verdadero), pero sí ceder, precisamente para no caer en lo que reclamamos. El derecho del público a estar informado.
Por nuestra actitud, Centeno no habló en un momento clave en que Saprissa está en crisis y la prensa privó al público de sus manifestaciones.

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