Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 15 Marzo, 2012


En un poco más de 45 segundos, Nery Brenes logró lo que no hace el 90% del cuerpo diplomático costarricense por su patria.
Poner la bandera de Costa Rica en lo más alto del planeta y obligar al universo deportivo a fijarse en ella y a que aprenda y pregunte el porqué de sus tres colores.
El azul del cielo, el blanco de la paz y el rojo que representa el color de las mejillas de nuestros labriegos sencillos al final de la ardua jornada.
Hoy regresa a Costa Rica el “negro dorado”; “el ángel de oro”; “el halcón”, “el águila”, póngale el calificativo que quiera a este atleta majestuoso que no corre; ¡vuela! y que trasciende tanto por sus marcas y medallas como por su palabras.
Sin secarse el sudor de su frente y después de dejar botados a varios campeones del mundo, el atleta le mandó un mensaje a su pueblo.
¡Costarricenses, tenemos que creérnosla!
Lejos de aquel “sí se puede”, grito político añejo y en desuso, copiado por varias aficiones de clubes deportivos, como un mero grito y nada más, este “sí se puede” de Nery es distinto porque no viene acompañado de los siete pecados de sus compatriotas: pereza, indisciplina, irresponsabilidad, apego a lo fácil, falta de voluntad, cortoplacismo y cero metas. Todo lo contrario.
Cuando le preguntan…
Y ahora, ¿qué sigue?
“Levantarse más temprano y entrenar más fuerte”, respondió la gacela limonense, copiando las palabras de los grandes: María del Milagro, Silvia, Claudia, Rafael Angel, Laurens, Leonardo, Andrey, Niehaus y unos pocos, pero muy pocos más.
Para tantos compatriotas que no tenemos voluntad ni para caminar media hora al día, estas palabras de Nery deberían provocar vergüenza y reacción.
Vergüenza y reacción también para la clase política; para los representantes de la patria que contrario a Nery, no tienen absolutamente ningún sentido del tiempo, porque si el tiempo es oro, Nery es un atleta de oro, pero nuestros legisladores con su tráiler de mociones a cuestas para obstaculizarlo todo en nombre de la democracia, de oro nada, quizá oropel.
Cada costarricense, desde la señora Presidenta, los gremios profesionales, el sindicalismo, hasta el más afincado de los burócratas aferrado a la teta que desangra al Estado, debería leer detenidamente y reflexionar sobre cada palabra que lanza Nery Brenes, cada vez que concluye una de sus hazañas.
Nery Brenes es ejemplo con sus piernas, pero también con sus palabras.

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