Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 19 Octubre, 2010


A pesar de que los resultados y los números eran catastróficos en su contra, si hubiese sido dirigente de la Universidad de Costa Rica, lo habría pensado para destituir al técnico Juan Diego Quesada.
En la pretemporada, Juan Diego le solicitó a la dirigencia celeste varios jugadores; su petición no pudo ser cumplida.
Al rato, cuando la UCR empezó a perder partidos y puntos, sus directores de cara a los tropiezos se vieron en la urgencia de cambiar de criterio y decidieron reforzar al equipo. Simultáneamente echaron al entrenador.
Entonces, el nuevo técnico, Mario Carrera, tuvo que hacer honor a su apellido y a la “carrera” poner a jugar a su “nuevo equipo”, y decimos nuevo porque a la nómina se le agregaron el portero Daniel Cambronero, el defensor central Richard Mahoney, el carrilero Leonardo Araya, el mediocampista Kendall Waston y el atacante Alejandro Castro. Cinco figuras con rol de titular.
¿Qué pasó entonces?
Que en pleno campeonato, prácticamente en la ruta final del Torneo de Invierno, estos refuerzos, todos de muy buena calidad, prácticamente obligaron al entrenador de turno a empezar de cero e indirectamente a romper con todo el esquema anterior.
Como resultado de esta metamorfosis, la Universidad de Juan Diego Quesada, que en ocasiones jugaba bien y bonito pero perdía, ahora, reforzada, no juega a nada y sigue perdiendo y decimos esto por lo que vimos el pasado domingo en Alajuela.
Reconociendo que el técnico Carreras ha tenido poco tiempo para montar su trabajo, no deja de ser frustrante ver a una oncena integrada por buenos jugadores, jugar sin un sistema táctico definido, con un fútbol totalmente predecible, esto último reconocido públicamente por su propio entrenador y a lo que salga. Con la alineación que presentó la U en Alajuela estaba obligada a jugar mejor al fútbol.
Además, van desapareciendo de la nómina titular caras talentosas como las de Mattus, Brenes, Armijo, Quesada, desde luego que para dar paso a las nuevas.
Todo esto dificulta y complica el recorrido.
Mi criterio es que una vez reforzado el equipo, quitar al timonel no era lo correcto, sobre todo que la U no jugaba mal. A Juan Diego no se le dio espacio para que trabajara con su nómina reforzada; se la reforzaron pero lo quitaron y le entregaron a Mario Carrera un rompecabezas que mientras lo arma, probablemente vaya a descender.

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