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Jueves, 21 de marzo de 2019



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 25 junio, 2010



Lo de Italia fue una vergüenza.
Decir que murió con las botas puestas por unos pocos minutos de buen fútbol al final de su partido ante Eslovaquia, una estafa.
Tuvieron toda la razón los analistas, a los que reclamamos en su momento por la falta de respeto hacia el campeón del mundo.
Las encuestas previas al torneo fueron contundentes: Francia e Italia fueron señalados de antemano como los dos mayores fracasos de la Copa del Mundo, y acertaron el pleno.
Toca ahora a quienes nos rebelamos ante el vaticinio apechugar con el desastre y el ridículo que exhibieron los viejos discípulos de Marcelo Lippi en sus tres presentaciones, cada una peor que la otra.
Jamás en mi vida he visto jugar a Italia tan mal como en esta competencia, señal de alerta de cómo puede estar perjudicando a las selecciones nacionales del Viejo Continente, la presencia de tantos futbolistas extranjeros y comunitarios en sus principales equipos.
¿Qué gana el fútbol italiano con que su campeón, el Internazionale, sin un solo futbolista criollo haya ganado la Champions, al lado de este terremoto en Sudáfrica?
¿Juegan acaso igual el Barcelona y la selección española?
Si hay que cargar responsabilidades por este humillante papelón de los “azurris” en el Mundial, las baterías se cargan contra su director técnico.
Porque, a la distancia se escuchaban los comentarios negativos hacia el seleccionado italiano, pero los “tifosis” siempre creímos que a la hora de la verdad, renacería la calidad individual y grupal del equipo.
Pero, nunca pensamos que de verdad fueran tan mediocres; los consagrados veteranos, todos terminados, Cannavaro, Zambrotta, Gattuso y ninguna de las caras nuevas, Marchetti, Criscito, Montolivo, Marchesi, Maggio, Pazzini y otros, hizo olvidar a los otros veteranos ausentes, como Grosso, Totti, Del Piero, Cassano e incluso el Pippo Inzaghi, quien renco, juega más y mejor que ese tal Iaquinta, que era como jugar con diez.
Entonces, era obligación de don Marcelo, el conocer las limitaciones de su grupo y buscar soluciones a lo interno del calcio. Todo lo contrario, confió en sus viejas glorias y se enterró con ellas. El problema fue que al funeral y a la fosa, se llevó todo el prestigio del tetracampeón del mundo y nos puso, a los leales seguidores de la Nazionale en el mayor de los ridículos.

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