Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 5 Enero, 2010



Mauricio Wright no pierde oportunidad de referirse a sus críticos; cuando le piden nombres, no los da, por lo menos en público.
Me interesa darme por aludido, porque a Mauricio lo he alabado y lo he criticado desde su época de futbolista y también como entrenador.
Espero que en su larga trayectoria, haya leído las dos partes, porque entonces resulta más fácil y sencillo referirse a él.
A él, al director técnico campeón nacional.
Desde que empezó a jugar con el Saprissa me encantó, como a miles de costarricenses su forma de jugar, que en algún momento llegué a compararla con la de José Manuel “Chinimba” Rojas, un verdadero crack de nuestro deporte favorito que por cierto, no vi ni por asomo alineado en alguno de tantos y tantos equipos ideales de toda la vida y de cada década que se han inventado algunos colegas.
“Chinimba” fue un fuera de serie y si a Wright le notamos características similares, es un honor para el ahora entrenador monarca. En lo que más se asemejó el fútbol de Rojas (mediocampista) y el de Wright (defensor) fue en la facilidad de pasar con balón dominado y potencia a territorio enemigo.
Era impresionante ver a Mauricio despejar con apremio una pelota en su área chica y segundos después, mirarlo meter un gol en las barbas del portero contrario. Tenía una facilidad pasmosa para irse arriba.
Pero, siempre hay un pero.
Cuando se iba, dejaba abandonaba su parcela, el rival desde luego aprovechaba para contraatacar y esa desobediencia táctica le trajo a Wright algunos problemas con diferentes entrenadores.
Digamos que Mauricio fue un rebelde táctico.
Y, vean qué interesante.
Como director técnico, hace lo mismo y entre líneas lo dice: ¡soy rebelde!
Entonces, lógicamente que esta rebeldía se puede defender y se puede cuestionar, exactamente igual que como se le hizo cuando jugaba. Como estratega de Brujas, lo hemos alabado porque en muchos partidos se ve su mano triunfadora, pero también lo hemos criticado, sobre todo por esa forma tan singular que tiene de variar su alineación y de cambiarles de puesto a sus jugadores, aparentemente sin ningún sentido.
Aunque claro, ahora como campeón, todo parece haber tenido sentido.
Es un tema apasionante; analizar el trabajo del estratega que hizo campeón a Brujas, por eso seguiremos mañana con don Mauricio.

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