Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 2 Diciembre, 2009



Iniciamos ayer una corta serie de comentarios que buscan reflexionar sobre la revolución que Guido Sáenz hizo en la música en los años 70-71, pero en el fútbol. Esta es la segunda parte.
Personalmente, sentimos que el cambio que se requiere es más fácil ordenarlo en el fútbol, pero nadie se atreve a colocarle el cascabel al gato.
No hay en el fútbol un Guido Sáenz.
Y si no, repasen las miserables excusas de los actores involucrados en este nuevo fracaso del deporte preferido de los ticos, que veremos el Mundial Sudáfrica 2010 por la televisión, después de tenerlo prácticamente atrapado en nuestras manos.
Los dirigentes le echan la culpa a los entrenadores y a la prensa.
Los técnicos destituidos, como Medford y Kenton responsabilizan a los dirigentes y a la prensa.
Los futbolistas fracasados le echan la culpa a las canchas sintéticas.
Los periodistas deportivos responsabilizan a los dirigentes, entrenadores y jugadores y en este baile de opiniones estamos y nos estancamos, desde que Uruguay nos sacó del Mundial, cuando eliminó a Costa Rica en el repechaje.
La historia no hace falta repetirla; en estas Notas hemos analizado al derecho y al revés lo acontecido.
Costa Rica terminó de líder la primera vuelta de la hexagonal; segunda vuelta al precipicio; destituyen a Kenton, nombran a René Simoes y vamos al repechaje. Uruguay nos derrota en casa; empatamos en El Centenario y adiós Sudáfrica.
En el mar de opiniones que se desata un minuto después del descalabro para “arreglar” la situación, las soluciones son huecas y repetitivas: van desde culpar a los dirigentes; reeditar los errores graves de los técnicos; la falta de amor a la camiseta de los jugadores y revivir los videos de deficiencias en la estructura: campeonato poco competitivo, clubes quebrados; deudas a la seguridad social; entrenadores mal preparados; jugadores soberbios y crecidos ; otros indisciplinados, periodismo deportivo irresponsable y quizá, dentro de todo esto, una salida coherente, muy exacta: una sentencia clara, directa, en la que en una palabra se resumieron todos los males de nuestro pobrísimo fútbol de quinto mundo.
Y la dijo Rene Simoes.
Al fútbol de Costa Rica le falta consistencia y consistencia no es lo mismo que velocidad.
¡Ahí esta dicho todo!.
Termino mañana.

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