Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 21 Octubre, 2009



Quienes somos producto de un milagro de Dios, sabemos que existen.
Un milagro es un acto del poder divino, superior al orden natural y a las fuerzas humanas.
Hundido en mi última borrachera hace 24 años, el médico que urgentemente llegó a casa de mi madre, tras valorarme, dictó sentencia: “tiene el hígado como una piedra; no hay nada que hacer”, y vean que sigo por aquí garabateando historias.
Pero, milagro también es cualquier suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa, como lo narra el diccionario.
¿Qué cosa más maravillosa, que ese par de goles de Bryan Ruiz en Washington?
Milagroso, verdad, pero la Selección Nacional no tuvo capacidad para cuidarlos.
Cuando un equipo de fútbol hace mucho más de lo que se puede lograr comúnmente, esto es un acto milagroso.
Ayer lo hizo precisamente el Rubin Kazan en Barcelona… ¿quién podría imaginarse esa victoria en la cancha del mejor equipo del mundo?
Entonces, estamos claros que Costa Rica puede derrotar a Uruguay en el Centenario, con una actuación milagrosa y como tal, poco repetitiva. Los milagros existen pero son escasos. Cuando se producen, hay que aprovecharlos y esta fue la gran falla de Costa Rica en su último partido de la hexagonal.
Por eso, de cara al repechaje contra los bicampeones del mundo repletos de estrellas, mejor no esperar milagros, que de por sí, parece que no sabemos cuidarlos y a ver si acaso nos ponemos a trabajar en serio.
Es urgente que René Simoes cambie su discurso porque siempre responde lo mismo.
A las interrogantes previas al juego contra Estados Unidos y ahora, antes de enfrentar a Uruguay, contesta igual: “hay que jugar con inteligencia”, dice el brasileño y si algo le faltó a la Selección Nacional en la capital del Norte, fue precisamente eso: inteligencia.
Un equipo inteligente no pierde la ventaja milagrosa.
Y analicen si vamos en ruta directa a ser eliminados ante Uruguay, que Simoes decidió no reforzar, ni variar, la zona defensiva del equipo, un coladero en Washington.
Estados Unidos le pasó por encima a la defensiva costarricense con pasmosa facilidad y los discípulos de Bob Bradley se aburrieron de botar oportunidades de gol.
¿Con estas goteras pretenden parar a Suárez y Forlán?
Sigo mañana.

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