Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 6 Abril, 2016

Me contaron que llovió duro en algunos programas deportivos de radio por el par de notas con el tema de Keylor Navas.
No me parece correcto el argumento de un colega que comparó el comportamiento de la prensa deportiva mexicana con la nuestra. Dijo, por ejemplo, que si Navas fuera mexicano, no lo soltarían ni en los entrenamientos. Bueno, en mucho las intenciones de mis columnas eran para que precisamente la prensa deportiva costarricense no cayera en los mismos vicios de la mexicana a la que le basta que Memo Ochoa juegue media hora y Chicharito Hernández meta tres goles seguidos para armar un tsunami de noticias, mañana, tarde y noche.


Hubo muchas reacciones a mis notas y las que deseo destacar son las que están en contra de mi posición, porque tocan un punto que es bien interesante y válido.
Por ejemplo Alex Solís Fallas, nos escribe lo siguiente: “soy un seguidor de su columna. Me parece muy seria, bien abordada y crítica. Sin embargo la de hoy (lunes) no la comparto. Puede que se hable mucho de Keylor. Eso me parece que no es ningún problema. Más bien se reafirma un ejemplo a seguir. Se reafirma el valor del trabajo, la disciplina, la superación y la ventaja de una vida sana. Me parece que es un alivio escuchar de él en medio de tanta noticia negativa”.
Del correo de doña Virgina Salas, María nos comenta: “con todo respeto le confirmo que efectivamente usted está “roco”. Y yo siempre lo leo porque también estoy “roca”. Su columna, probablemente solo la leemos “rocos”.
Es muy difícil que una columna aunque sea de deportes, escrita por una persona de cierta edad la lea un joven y menos cuando no le tiene paciencia a la “Keylormanía” y otras locuras del fútbol.
Yo lo entiendo y pienso parecido, conste que me lleva 20 años, pero con su pensamiento usted solo se excluye de la mayoría de aficionados. Sin embargo, siga escribiendo y yo leyendo”.
Resumiendo otros comentarios hay un hecho cierto: las notas sobre Keylor Navas son un remanso de paz en esta Costa Rica convulsa por la pérdida de valores, la corrupción y la violencia y esto hay que reconocerlo.
Pero no crean; igual recibimos comentarios en apoyo a nuestra tesis sobre la saturación de la información y no solo de viejitos.