El clásico era partido de trámite; aparte estadísticas románticas, no definía nada relevante. Estaba en juego una eventual fuga del Saprissa si ganaba y una eventual salida de zona de clasificación del Alajuelense si perdía. Y eso fue lo que sucedió.
Con este entorno, donde no se jugaban títulos, eliminaciones ni clasificaciones, en el Morera Soto no cabía un alfiler. Centenares de fanáticos del anfitrión, llenaron las gradas de La Catedral y recibieron a los jugadores como dioses.
Un espectáculo impresionante, que ni en sueños tendrían, por citar un ejemplo reciente, los medallistas costarricenses de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en República Dominicana, de quienes los periodistas deportivos ni nos sabemos sus nombres.
Al término del clásico, con el triunfo del Saprissa 2-0, los fanáticos del Alajuelense decidieron, sin analizar medio segundo las acciones del juego, subir al patíbulo al técnico Ismael Rescalvo y pidieron su cabeza.
Recuerdo que Abraham Madriz voló para desviar un remate que era gol de Kenyel Michel y en una jugada idéntica, también voló Washington Ortega para desviar un remate que era gol de Luis Paradela.
En mi flaca memoria no hay espacio para intervenciones determinantes del meta manudo, pero doy cabida a cuatro o cinco remates que Abraham Madriz tuvo que rechazar con sus puños, aparte el bólido de Rónald Matarrita al poste y la ocasión de gol que dejó escapar Rashir Parkins, al rematar desviado con los cordeles enteros a su disposición.
Antes del apagón del minuto 42, el León mordía en ataque por los costados. Un binomio explosivo y picante por la izquierda: Matarrita-Ruiz y la sociedad de Borges y Mitchel en el otro flanco.
Saprissa sostenía en retaguardia con los pesos completos que les anunciamos en esta Nota el viernes: Arboine, Escobar, Mariano, Guzmán, Acuña. No hubo espacio para Mathías Elizondo ni Andrey Soto y así lo adelantamos. Defensa firme (partidazo de Fidel y de Guzmán) y Mariano lanzando al contraataque a las puntas, Gerson Torres y Paradela.
El apagón apagó la ofensiva manuda y cuando volvió la luz, se encendió la chispa morada. Gerson Torres gesta el 1-0 en fuga por la derecha; Washington Ortega regala el 2-0 y el León se desangra en minutos.
El técnico Rescalvo se nubla y saca de la cancha en el minuto 55 a los dos mejores jugadores del equipo: John Paúl Ruiz y Creischel Pérez y entonces sí…
¡Apague y vámonos!





































