Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 3 Diciembre, 2013

En nuestra Nota de fin de semana manifestamos que el Herediano contaba con una nómina espectacular para afrontar la serie semifinal, pero la del Cartaginés era impresionante.
Y nos atrevimos, sin asistir a un solo entrenamiento, adelantar la posible formación de los azules en el Fello Meza. Solo nos equivocamos con el portero. Pusimos a Luis Torres y jugó Wardy Alfaro.
Las otras diez posiciones las pegamos.
Pero no es esto lo que interesa.
La interrogante viene durante y después del partido, al no tener explicación cómo esa nómina impresionante del Cartaginés, no le presentó al Herediano ninguna resistencia.
¿Será entonces que no tiene nada de impresionante y Tano se equivocó?.
¿Será Javier Delgado el que no acierta en ponerlos a jugar según sus condiciones?
¿Serán los jugadores los que fallan?
Con lo que les costó atrapar el cuarto lugar, con las ganas que le llevan en Cartago todos, dirigentes, jugadores y aficionados al Herediano, con los antecedentes de la final del torneo anterior, con lo motivante que podía resultar el empezar de cero… ¿Cómo estos once futbolistas tan valiosos que puso “El Sheriff” en el Fello Meza, no le hicieron ni cosquillas al Team?
Se ocupaba un Cartaginés vibrante, envolvente, con actitud de triunfo, que hiciera respetar su estadio motivado por el aliento de su leal fanaticada.
Queríamos ver a Carlos Johnson y Esteban Sirias atacando por los flancos; a Pablo Herrera trepado en el tren expreso por el costado derecho, mientras Paolo Jiménez explotaba su técnica y sus centros letales por la izquierda. Esperábamos un fútbol desequilibrante, punzante, de mucha movilidad del binomio de ataque con Chiqui Brenes y Erick Scott. Urgía ver a Néstor Monge picar en vertical hacia el centro de la zaga florense.
Era urgente y necesario que el Cartaginés fuera alegre, vistoso, refrescante, atacando, explotando las calidades individuales indiscutibles de sus figuras en beneficio del equipo. Pero no vimos nada de nada.
Se presentó un Cartaginés como jugando un partido más del campeonato en el que se disputaban tres puntos intrascendentes. Nada vimos del equipo que su entrenador prometió en el vestuario diez minutos antes de que se iniciara el partido.
Lo que era un partido a muerte, el Cartaginés lo jugó como un partido más y desde luego pagó las consecuencias. Su serie está liquidada.

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