Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 28 Marzo, 2015

Resultó un buen fogueo, porque en el mundo existen muchísimas selecciones que se paran y juegan como la paraguaya.¡Qué difícil hacerles un gol!
Además, fue evidente desde el arranque que los seleccionados guaraníes, los viejos y los nuevos estaban en sintonía con su nuevo director técnico, Ramón Díaz y buscaron agradarlo con un partido de escasa técnica, de poca emotividad pero repleto de entrega. Todos los paraguayos corrieron, presionaron, marcaron, en fin, se entregaron y eso desde luego que complicó más los intereses del equipo de Paulo César Wanchope, que la pura verdad, no vio puerta.
Al veterano portero Justo Villar no le hicieron un remate directo a marco, no hubo una sola acción que se podría calificar como que Costa Rica botó un gol o dejó ir gran posibilidad de conquista, de manera que presenciamos un amistoso duro, trabado, de choque y roce en el que la entrega goleó al espectáculo.
Costa Rica formó con línea de cuatro, dos volantes de marca y un tridente a la espalda de Álvaro Saborío. En esta tripleta Bryan Ruiz ocupó el centro y los pícaros y veloces Joel Campbell y John Jairo Ruiz los flancos, pero el avión no despegó. A Joel lo cercaron entre dos o tres rivales que le cortaron la pista y JJ empezó como locomotora pero terminó en patineta.
No hubo acompañamiento ni asociaciones con Sabo, atrapado entre los tornillos de Paulo Da Silva y la agresividad del “americanista” Pablo Aguilar, tampoco Celso Borges pesó en ofensiva y menos los carrileros Myrie y Francis, mucho más limitados en ataque que nuestros cohetes estelares, Cristian Gamboa y Bryan Oviedo.
Paraguay tampoco atacó mucho, de ahí que Keylor Navas se limitó a un achique a Ortiz en el arranque y tremendo susto que le dio Bryan al despejar para atrás un centro de Bobadilla que por centímetros no fue autogol.
Los centrales, Duarte consolidado y Junior Díaz viviendo nueva experiencia en esa posición, cumplieron sin traumas y secaron a un ariete de renombre como Lucas Barrios aislado en ofensiva por sus compañeros, más dedicados a obstaculizar que a construir.
El amistoso no fue nada espectacular pero resultó agradable y repetimos, como fogueo le sirvió a Wanchope para que vaya trabajando cómo abrir en el futuro rivales tan cerrados como los guerreros guaraníes, por casta, historia, herencia y tradición, difíciles de arrodillar en el terreno que sea.
Quizá con un poco más de riesgo en ataque de los carrileros y un mejor partido de jugadores claves como Borges y Bryan Ruiz, el asunto podrá mejorar. Panamá es la próxima escala.

gpandolfo@larepublica.net