Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 19 Febrero, 2015

Cuando los directores técnicos de Saprissa, Alajuelense y Herediano nos anuncian que van a presentar equipos alternativos para determinados partidos, me da mucha risa.
Empezaría a creerles si a la hora del juego, los morados salen sin Carvajal, Machado, Soto, Córdoba, Guzmán, Golobio, Vega, Rodríguez ni Colindres, por ejemplo.
O la Liga se presenta sin Pemberton, Gutiérrez, Acosta, López, Soto, Rodríguez, Venegas, Sánchez, Alonso ni McDonald.
Y llega el Team y no juegan Cambronero, Brown, Saravia, Nelson, Granados, Gómez, Scott, Alvarado, Sánchez, Ramírez ni Ruiz.
Entonces sí calza la noticia que adelantaron sus técnicos.
Porque cambiar tres o cuatro piezas de una planilla de 25 jugadores de similares características, jamás puede calificarse como la presentación de un equipo alternativo.
No escuché esta semana a Carlo Ancelotti, decir que contra el Schalke 04 el Real Madrid jugaría con un equipo alternativo, a pesar de las ausencias de Ramos, James, Modric y otros consagrados.
¿Cuál equipo alternativo presentó ayer el Real Madrid en Alemania?
Solo en nuestro folclórico campeonato se observan estos detalles tan pintorescos, condimentados con otras yerbas como que el presidente del Alajuelense se enoja cuando Jeaustin Campos anuncia que va a enfrentar a la Liga con suplentes.
¿Cuáles suplentes?
Hace una semana, Diego Estrada, uno de los jugadores más caros de la nómina morada, estaba relegado a la banca y desde hacía rato. Solo jugaba ratitos.
Le bastó una buena presentación contra Pérez Zeledón, con gol incluido, para que de nuevo adquiriera rango de estelar. Fue titular contra Herediano y no terminó el partido.
Entonces, si Jeaustin sienta a Estrada en el clásico, para darle espacio a Manfred Russell o a Minor Escoe… ¿es eso presentar una alineación alternativa?
Si Macho Ramírez sienta a Ronald Matarrita y pone a Álvaro Sánchez, o forma con Kevin Sancho y sienta a Kenner Gutiérrez… ¿es esa una formación alternativa?
Habrá una formación alternativa cuando los entrenadores se decidan a sentar a siete u ocho de los habituales, lo demás es paja que solo sirve para engordar las normalmente estúpidas reacciones en las redes sociales y agregar a la olla, en este caso del clásico, ingredientes vacíos y de poca monta.
Retornando con el clásico de este domingo, bien lo expresó el técnico del Saprissa Jeaustin Campos, que en esta ocasión es un juego que prácticamente no define nada.

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