Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 10 Enero, 2015

Con solo repasar los fichajes de Saprissa, Herediano y Cartaginés para el Verano y confirmar que la nómina del Alajuelense sigue intacta, fácil adivinar que la segunda fase de nuestro campeonato está prácticamente vedada para otro club intruso.
Lo que hizo la Universidad hace un par de temporadas cuando le arrebató a los brumosos la cuarta posición y se metió a las semifinales se ve cada certamen como algo más lejano, si comparamos lo que pagan los clubes poderosos por sus mejores jugadores y la imposibilidad de los clubes pequeños de meterse con fuerza en el mercado de jugadores.
Una fuente cercana al Herediano informó que cuando Francisco Calvo le dio largas al asunto de firmar la renovación con el Team, porque supuestamente había negociado con el Saprissa, le ofrecieron al lateral la suma de $10 mil por mes y ni así estampó la firma.
Estamos hablando de más de ¢5 millones por mes, para un futbolista que no es estelar en la nómina rojiamarilla. ¿Cuánto ganarán los consagrados?
Ahora, no es el tema analizar si esto es mucho o poco dinero.
Lo que queremos rescatar es que estas sumas son prohibitivas en los clubes pequeños del fútbol nacional, que pueden quizá cancelar esos $10 mil a toda su planilla y no a un solo futbolista, lo que abre la brecha entre los cuatro grandes y el resto. Incluso, ya entre Saprissa, Herediano y Alajuelense en relación con el Cartaginés se dan sus diferencias.
Entonces, estamos atrapados.
La forma de jugar nuestro campeonato no es justa, equitativa, competitiva, pero como bien lo afirman varios analistas, cambiar su formato y jugarlo a cuatro vueltas todos contra todos, que sería un sistema más justo, puede conducir al fracaso rotundo en lo económico, si uno o dos equipos se fugan en la cima de la clasificación.
El ejemplo del pasado Invierno lo transmite nítidamente. Alajuelense se escapó en la cima del certamen y puso pies en polvorosa.
Sus escoltas competían varios puntos por debajo y ni qué decir los equipos de media tabla y zona de descenso. Con este panorama, la Liga pudo ser declarada campeona muchas fechas antes de que concluyera el torneo y entonces, las últimas jornadas se jugarían con las gradas vacías.
Dilema de complicada solución.
Por ahora, rogar que los equipos de zona intermedia, tipo UCR, Pérez Zeledón, Santos, Carmelita, Belén y otros, puedan dar la sorpresa y pelearle a alguno de los cuatro grandes un puesto en la zona de clasificación y ojalá que esto no sea excepción, sino regla.

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