Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 1 Mayo, 2014

Si el campeonato lo jugaran siete equipos representativos de cada una de las provincias del país y al final del torneo desciende Puntarenas, no sería tan decepcionante para los seguidores del club chuchequero.
¡Dejemos volar la imaginación!
Compitieron contra un Saprissa representante de la capital; Cartaginés, Herediano, Alajuelense, Limón y Guanacaste, una representación muy poderosa cuando logró que se unieran las fuerzas deportivas de Nicoya y Liberia.
A pesar del esfuerzo de los naranjas no les alcanzó y el equipo descendió a la segunda división. Hubo resignación y comprensión en el puerto del Pacífico.
Pero la verdadera historia no es esta; el libreto real condenó al descenso a un club representante de una provincia futbolera, que tiene un título nacional y otro de Concacaf y que ha sido semillero eterno de excelentes futbolistas y muy buenos dirigentes. Se me viene a la mente enseguida don Anselmo Pérez.
Lo triste, lamentable, lo que debe ser digno de análisis y reflexión a lo interno del club naranja, es que compitieron en un campeonato donde jugaron equipos de barrio como Carmelita y representativos de cantones fuertes como Pérez Zeledón y débiles como Belén en sentido de densidad y población e incluso una representación estudiantil como la Universidad que no goza del respaldo masivo de sus egresados y estudiantes y en ese escenario fracasaron estrepitosamente.
Enfrentaron durante 44 jornadas a equipos repletos de limitaciones de todo tipo, algunas propias de su condición geográfica como es el caso de los carmelos, institución pequeña y modesta erigida digna y honestamente sobre el sacrificio de su mecenas y mentor don Carlos “Cañón” González, otras que se enfrascan en campañas irregulares donde soportan el abandono de su gente, la indisciplina de algunos jugadores adictos a la bebida que son separados por fechas, pero hay que llamarlos y alinearlos a la hora en que se juegan fases relevantes del torneo, lo que deja hechas añicos las personalidades de dirigentes y técnicos.
Sin menospreciar a ningún club y menos faltarles al respeto, las fuerzas vivas de la provincia de Puntarenas deben ser señaladas como las principales responsables de este viaje a la segunda división, por no apoyar al equipo. Belén, Carmelita, la UCR no cuentan ni por asomo con estas fuerzas vivas en sus respectivos entornos y sobrevivieron. Puntarenas y Limón si las tienen, pero “viven muertas”.

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